Disfruta del camino, no hay otra cosa.
Las metas son fugaces, los objetivos efímeros.
Al final solo quedan el camino y la gracia con que lo recorriste.
Si disfrutaste del camino, ¿que importan las metas?
Si eres plenamente feliz caminando, ¿para qué un objetivo?
Camina, goza del privilegio de estar vivo, observa las metas como lugares de descanso y los objetivos como carteles que indican hacia dónde ir.
Pero no te pares en ellos o te atraparan y pensaras que ya has llegado.
Justo en ese momento te has salido del camino.
©2018 Jan Pere




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