Cuando intentas dejar preocuparte, te preocupas más porque pones tu atención en eso que no deseas, atrayéndolo a tu vida. Tu atención es un poderoso imán que no discrimina, atrae aquello en lo que te enfocas.
Pero… ¿quién no tiene preocupaciones? Todos las tenemos en una forma u otra, y cómo andas de confianza, es importante que lo sepas porque cuanto menos confías en ti, más te preocupas. Dónde pones tu pensamiento lo alimentas, porque tu pensamiento es energía y tiene magnetismo.
Seguramente tendrás tus preocupaciones, como todos, unos días más y otros menos. Es normal forman parte del paisaje, ellas siempre están ahí y de alguna manera lo hemos integrado en nuestra cosmogonía personal y social.
Una persona despreocupada está mal vista. Quizás incluso la pueden tildar de irresponsable, porque no se preocupa.
Esto es así, porque de alguna forma hemos sido educados para ello, en las escuelas y en las familias.
Luego una vez instalado dicho comportamiento (estados internos involutivos) funciona solo, y el sistema (sociedad, cultura, noticias, política, economía…) se encarga de retroalimentarlo.
Y para ello nada mejor que los referentes, esas personas importantes o personas responsables de… que siempre están preocupadas o al menos es lo que intentan aparentar.
Pero veamos qué es esto de la preocupación.
Preocuparse es adelantarse a un evento que puede suceder o no, pero que en todo caso tú con tu pre-ocupación te estas ocupando de él y creándolo porque pones tu atención en él.
La preocupación es una profecía autocumplida, nos enfocamos en ese futurible y lo manifestamos en el presente, dándole forma y presencia.
Preocuparte es enfocar tu atención en la dirección equivocada, creando la realidad que no quieres.
Sí, así es, cuando andas ocupado en tus preocupaciones, el presente, tu momento de poder, donde se forja la realidad de tu vida, se desliza veloz ante ti sin que te enteres.
Pero veamos, una cosa es prever y otra preocuparte. Prever es estar atento a cómo tus acciones presentes te van a llevar a un desenlace previsible. Es un acto consciente, donde usas tu inteligencia para lograr tus objetivos. Es un proceso mental con un enfoque estratégico (la previsión) y táctico (hacer desde el ahora).
La preocupación en un proceso emocional, cuanta más emoción más preocupado. Donde te proyectas hacia el futuro sobre una fantasía (la preocupación no es real) perdiendo el contacto con tu presente, tu momento de poder. Por eso hay tanto interés en mantenerte preocupado, porque eres más manipulable.
Quizás esta sea la ganancia del sistema: gente manipulable sin poder personal. Personal desconectadas de su realidad, de sí mismos.
Una persona desconectada, es una persona sin criterio, que no tiene objetivos personales y que está pendiente a lo que dicte el manipulador de turno, que puede ser desde una persona cercana, hasta los medios y las redes con toda su tecnología envolvente alejándolo más de sí mismo, de su momento de poder, el presente.
Y ante esto te preguntarás ¿Qué puedo hacer yo?
Tiene dos opciones: una es la víctima y la otra, ser inteligente y proactivo.
¿Me lo explicas?
- Ser inteligente es estar atento a lo que es real, para discernir dónde pones tu atención y para qué.
- Proactivo, si estás en el hacer consciente, no dejas espacio para que las emociones se manifiesten, no le estas dando energía y por tanto están apagadas o en espera, esto depende de cada persona. Aunque lo ideal es usar tu inteligencia para gestionar esas emociones y dirigir su energía hacia tu hacer.
Usar de forma inteligente las energía de tus emociones desde el presente en tu hacer, es la llave mágica del éxito.
Hu Ji & Jan Pere
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