Reflexiones sobre el año que comienza.
Hemos dado un nuevo giro en el cosmos. Cada año no es sino otro giro en la rueda de tu vida a través del espacio.
Al acercarse estas fechas, muchas personas se hacen propósitos muy encomiables, casi tanto como su inconsistencia.
No vas a cambiar porque comience un año, un nuevo giro. Vas a cambiar cuando tú decidas dar ese giro a tu vida.
Es curioso, estamos en un mundo que gira continuamente y nosotros nos aferramos a la quietud de lo conocido, lo habitual, aunque no nos haga felices.
Tu vida se mueve en un círculo continuo, interminable, donde vas repitiendo tus rutinas de forma automática, formando parte de un ritual que no es el tuyo y ni siquiera lo sabes.
Estás dispuesto a defender esas tradiciones y costumbres que te esclavizan, sencillamente porque te cerraste a lo nuevo a lo diferente.
El universo cambia continuamente, el Sol en su órbita tiene variaciones, y él mismo tiene sus ciclos, que afectan a este planeta y a ti también.
El que no seas consciente no te exime de estar sometido a la influencia del cosmos y de la vida.
Tomar conciencia de tu realidad como algo transitorio o moldeable por tu conciencia, es salir del círculo y comenzar a moverte en la espiral de la evolución.
Pero eso requiere compromiso, consistencia y decisión.
Decidir y comprometerte con tu evolución personal es el primer paso.
La consistencia y coherencia es el segundo, y el más laborioso, ya que te va a exigir una atención constante para mantener tu compromiso y que tu decisión tenga valor, te lleve a alguna parte mejor que en la que estás ahora.
Cuando suenen las campanadas que anuncian un nuevo año, recuerda que lo que se anuncia es en realidad un nuevo día, uno más o el día en que comenzaste a salirte del círculo y entrar en la espiral evolutiva, donde dejaste de atarte al pasado y comenzaste a fluir con la fuerza de la vida, con el cosmos, el sol… siendo tú mismo.
© 2017 Jan Pere




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