Vivimos tiempos de cambios e incertidumbres que nos impactan a nivel emocional llevándonos a los niveles de conciencia más básicos. Cuando entramos en el modo supervivencia (1er nivel evolutivo), nos contraemos, porque es una forma de autodefensa y si no estamos atentos ese estado interno se va convirtiendo en una rutina que aceptamos como algo normal.
Y sí, esta es una de las rutinas más lamentables que tenemos, la de encogernos y contraernos creando tensión interior. La actitud defensiva, es correcta en el entorno y circunstancias adecuadas, pero cuando la convertimos en una rutina reactiva, pasa de ser un recurso a una limitación y si no lo resolvemos comenzaremos a tener problemas de salud.
Encogernos o contraernos
Encogernos o contraernos es algo normal, porque a lo largo del día las cosas no siempre son como queremos o esperamos. Estas situaciones imprevistas o no deseadas nos impactan, sobre todo a nivel emocional (1er plano de conciencia) y claro nos vamos tensando y sobrecargando de impactos emocionales que no siempre sabemos cómo manejar. Esos impactos nos generan tensión, a nivel físico, emocional y mental. Si eres consciente buscarás el medio o actividad que te permita recuperar tu armonía interior. Si no lo eres solo sabrás que estás cansado y de mal humor. El cansancio es algo normal después de una actividad, el mal humor no tanto, pero es una señal de que algo no va bien dentro de ti.
Tomar consciencia de tu tensión interior, te permite liberarla porque te sube de nivel y hay infinidad de métodos naturales para lograrlo: estirarte, respirar, hacer otra cosa que sí te nutre…
Yo te propongo el de estirarte, es fácil de hacer, es gratis, no tienes que ir a apuntarte a ningún lado y lo mejor: solo depende de ti. Sí, tú marcas los ritmos y los tiempos con total libertad.
Estirarte es algo que ya conoces porque lo hacías mucho de niño, incluso ahora tienes tus momentos y te estiras para relajar una parte tensa de tu cuerpo.
La propuesta es que le vayas cogiendo el punto para que te des cuando de cuando lo necesitas y le encuentres tus propias formas de estirarte.
Pero…
¿Para qué estirarme?…
Para soltar la tensión.
¿Sabes que la tensión te desconecta de la realidad?
Quizás suene algo raro, pero así es: a mayor tensión, menor percepción de la realidad que te rodea y, por tanto, menos opciones para elegir y actuar con inteligencia.
Cuando estás tenso, es porque vives preso del miedo o el temor, la benevolencia y la generosidad desaparecen de tu vida y la sonrisa también. Y te vas volviendo gris, porque pierdes tu luz.
Entras en incoherencia, tu actitud tiende a ser reactiva y tus respuestas también. Y, claro, tampoco pisas fuerte, pierdes tu confianza. Sí, quieres pasar desapercibido, porque te sientes cansado, incómodo o inseguro.
Y sucede que… te das cuenta y te estiras porque lo leíste en algún lado o alguien te lo contó. Al estirarte te desbloqueas, te sales de ese comportamiento limitante y sientes cómo la sonrisa vuelve a ti junto con el bienestar aumentando la potencia de tu campo, liberando tu energía y recuperando tu color.
Pero… ¿por qué estoy tenso?
Simplemente porque estás asustado, vives en el miedo y el temor. Por eso te tensas, porque tensarte es una forma de protegerte. Pero vivir en tensión no es gratuito; conlleva una gran carga de estrés porque envías a tu sistema neurológico un aviso de peligro y el sistema responde (respuesta defensiva reactiva 1er y 2º nivel evolutivo) con un alto consumo de energía que te agota y e imposibilita hacer otras cosas, y entonces aparece el famoso «estoy cansado, ya lo haré otro día»
Lo más curioso del tema es que no eres consciente de tu tensión porque después de tanto tiempo has certificado ese hábito o rutina como tu estado natural, lo que por supuesto no es cierto.
Se trata sencillamente de un patrón, un comportamiento reactivo basado en una fantasía (el miedo y, sobre todo, el temor lo son) que has asumido como propia (1er y 2º nivel).
Pautas para salir de esa situación
Identifica qué zonas de tu cuerpo están tensas y acéptalas, porque al aceptarlas comienzas reducir la tensión, si la rechazas la aumentas. Una vez acepadas estírate, sí, estira esas zonas para que se desbloqueen y se libere la energía que está ahí acumulada y circule de nuevo por tu cuerpo. Si te vienen bostezos, bien, bosteza es una buena señal, te estás desbloqueando.
Mantente atento, escucha tu cuerpo y sigue sus demandas.
Y no te preocupes por nada más. Sé cómo un gato, él no se preocupa, vive solo en el presente, en el momento y cuando se estira o bosteza lo hace con todas sus ganas olvidándose de todo lo demás.
Extracto adaptado de Pisando fuerte: Clave gatuna 1.ª
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