De repente todo falla. Entras en un caos mental y emocional, y no sabes cómo has llegado hasta aquí. Descubres la soledad y te preguntas: ¿hay alguien ahí?
Y en ese nuevo entorno te vuelves a preguntar ¿Cuál es la función, la intención de la soledad? Y es algo importante porque todos hemos sentido la soledad alguna vez.
Pero si quieres que te cuente, no creo que sea un castigo, ni siquiera que haya una intención de lastimarte.
Simplemente, es una parte del bagaje, de la experiencia, de la vida. Del proceso de tomar y soltar.
Es normal pensar: yo no necesito esa experiencia, tengo a mi familia y amigos, y mi vida está bien así. Y de pronto todo cambia, te alcanza el caos y altera todo tu entorno de seguridad.
La relación con tus amigos, incluso tu familia, cambia. Y está bien. Es parte del aprendizaje, de tu forma de relacionarte con otras personas. Y tú decides si lo hace desde el temor o el amor.
Y es algo hermoso, saber comprender la diferencia, entre atender a los demás y cuidar de ti.
Qué te aporta la soledad
Te lleva a conectar con tu yo real, a sentir amor por ti mismo, sin condiciones, sin ninguna alimentación externa, solo tú en contacto con tu ser interior.
Quizás no lo entiendas, porque eso lo puedes sentir también con la gente que amas.
Cierto y es hermosa esa interacción, es una forma de ser acogido y refrendado como alguien especial.
Pero… ¿Qué tan especial puedes ser por ti mismo?
Cuando estás con tus amigos, tu familia, estás en el nosotros, esa es una bella experiencia, pero qué sabes del Yo.
Eres dependiente de tu entorno familiar y tus amigos, o interdependiente.
¿Cuál es la diferencia?
En el primer caso, no hay autonomía personal, eres un personaje gregario, no se desarrolla tu inteligencia individual, tu Ser.
Esta es la gran diferencia, depender a interactuar conscientemente.
El misterio de la soledad.
Es un viaje a la noche oscura del alma o, a la inmensidad del Ser. Y es una elección personal, que depende únicamente de tu actitud, si te rindes o adoptas la actitud del explorador de lo desconocido.
Las emociones de la soledad.
- Pena: por ti o por quien se fue.
Activa la compasión sincera por ti y por quien se fue. La compasión pura te lleva al desapego y con el desapego termina el sufrimiento de la pérdida, abriéndote a todas las posibilidades de un nuevo presente.
- Tristeza: por quién estás triste.
Si tu tristeza es por quien se fue, estás perdiendo tu energía, atándote al pasado. Déjalo ir y asume un nuevo tiempo de libertad. Esta decisión solo depende de ti y te facilita transitar de la soledad a la armonía interior.
- Miedo, temor a la soledad.
Corta ese discurso porque lo estás atrayendo. Y si en vez de eso te implicas totalmente con todo tu ser en tu momento, para nutrirlo y potenciarlo con tu presencia desde el amor y la alegría te sentirás renacer.
Los pensamientos de la soledad
La preocupación por el qué será, es fantasía. No te preocupes, ocúpate, en resolver esas cuestiones que han de ser resueltas para que el río de la vida siga fluyendo a tu favor.
Para tu mente, deja la fantasía, ata al mono en corto porque le gusta crear expectativas que difícilmente se cumplirán porque no dependen únicamente de ti, sino de tu entorno exterior.
En vez de eso, céntrate en tu presente, en tu entorno interior, ese espacio donde tienes todo el poder. Respira y mantente atento a tu interior, sin juzgar, el caos es así. Observa los detalles, son importantes, pues en el caos te indican el camino a seguir. Elige bien y síguelos.
El sentimiento de la soledad
Cuando abrazas la soledad, sientes la paz, suave como el vuelo de una mariposa y fragante como una flor. Tu cuerpo y tu mente se expanden en tu silencio interior y la alegría mora en ti. Cuando dejas de rechazar la soledad y te entregas a ella, has llegado, el caos se ordena para ti y tu mundo cambia abriéndote a nuevas realidades aún por explorar.
Son realidades genuinas que solo dependen de ti, no hay límite, solo tú y tu conciencia.
Fluyes con la vida y ganas intensidad, poco apoco te vas transformando en un imán. El campo te escucha y te da más de eso que estás emitiendo y entonces sucede, nunca más estás solo porque el universo cuida de ti y tú ahora lo pude sentir.
Tu soledad se transformó en una bella experiencia de amor y el amor fluye hacia ti en todas sus formas. Goza del amor, pero no te apegues al portador.
El espíritu de la soledad
La completitud es la conexión con la fuente y con tu sabiduría interior.
Cuando estás en la experiencia de la soledad plena, eso es lo que emites y el campo te acompaña.
No es que la gente pase de ti o te ignore, es que no te ve, está en una frecuencia diferente, amplificada por el campo y tu nivel de conciencia, por eso ahora eres invisible. Has pedido de alguna forma un espacio para tu encuentro interior y el universo te lo ha concedido, aunque a veces te pierdas y no lo recuerdes.
La próxima entrada será sobre el pensamiento fractal.
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