Tu cuerpo te habla, escúchalo
¿Te has preguntado alguna vez cuántas decisiones importantes tomas solo con la cabeza?, y ¿Cómo después te diste cuenta de que algo “en el cuerpo” te lo advertía? Pero no le hiciste caso y luego lo tuviste que pagar.
Tu cuerpo es más que una máquina biológica que te permite ser y hacer cosas. Tiene una parte sutil que te cuida y guía si lo quieres escuchar. Son sensaciones e intuiciones que informan, protegen y orientan.
En este artículo vamos a hablar cómo el cuerpo es más que un simple vehículo. Que es una fuente profunda de sabiduría y bienestar.
A través de ejercicios sencillos y eficientes, podrás reconectar con tu cuerpo y tu sabiduría interior para liberar tensiones y vivir más en armonía contigo mismo/a.
¿El cuerpo es la clave de tu desarrollo personal?
Nos han enseñado a vivir desde la cabeza, dejando el cuerpo como un apéndice, el soporte adecuado para que la cabeza pueda funcionar. No sé si te habrás dado cuenta de que nos han enseñado a vivir “desde el cuello hacia arriba”. Y en tu cabeza reina la mente, ya sabes: pensamiento, lógica, análisis. Y en algunos casos, pocos, reflexiones.
Pero no te enseñaron que tu cuerpo tiene memoria. La memoria del cuerpo es la cinestésica, la que guarda emociones no expresadas, traumas, alegrías, intuiciones. Aprender a escuchar esa memoria no solo te aportará bienestar físico, sino también autoconocimiento y transformación.
Para que te hagas una idea, cuando no escuchas a tu cuerpo, aparecen síntomas tan molestos como: ansiedad, contracturas, insomnio, apatía.
Pero cuando lees estos mensajes y lo reconduces, te abres a un nuevo camino de desarrollo y tu cuerpo se convierte en tu guía interior. La conciencia del cuerpo te conecta con tu presente, te alerta de lo que necesitas y te devuelve a tu centro para que te sientas bien.
🧠 Ejercicio 1: Escaneo corporal consciente
El objetivo es: Observar tu cuerpo como una fuente de información de tu estado interior.
Lo que va a ganar
Muchos síntomas físicos vienen de tus emociones no expresadas. Por eso escuchar tu cuerpo te va a permitir liberar la tensión antes de que se convierta en una enfermedad.
Cómo hacerlo:
- Encuentra un lugar tranquilo donde estés seguro/a de que nadie te va a molestar.
- Túmbate sobre una superficie blanda y cálida, que te ayude a relajarte. Es importante la comodidad para que te puedas tomar tu tiempo. Puedes comenzar por 3 minutos e ir ampliando hasta 9 o más.
- Cierra los ojos y toma consciencia de tu respiración y centra en ella tu atención.
- Cuando los pensamientos se diluyan, recorre sensorialmente tu cuerpo de pies a cabeza.
- No pienses. Solo observa y déjate sentir. Date cuenta de qué partes de tu cuerpo están más tensas y pesadas.
- Identifica también las más ligeras y relajadas.
- No pienses ni analices, solo observa la diferencia y déjate sentir, manteniendo tu silencio interior. Y comienza a enviar la respiración a cada parte de tu cuerpo que necesites relajar.
Las primeras veces es muy posible que te duermas. Y está bien. Es una forma de soltar.
Este ejercicio te ayudará a reconectar con tu cuerpo y a tratarte mejor. La clave es la continuidad, es mejor para ti 3 minutos al día que 30 de un tirón al mes.
En el próximo post exploraremos la magia del cuerpo un poco más.
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