Sincronicidad
La sincronicidad sucede cuando estás en armonía con el universo.
Entendemos que hay sincronicidad cuando las «casualidades» son inteligentes, tienen una intención. Cuando esto sucede es más que una «casualidad», ¿no crees?
Un ejemplo sencillo es: tienes algo en la cabeza, pero no lo acabas de concretar, de darle forma, lo dejas estar y te relajas dedicándote a otra cosa y de pronto ¡ahí está! justo la idea o cosa que andabas buscando.
Otro ejemplo que seguramente tú mismo/a habrás experimentado: piensas en ese amigo o amiga que hace tiempo que no ves, y ¡tachan! justo suena el móvil y es él/ella. Hubo una sincronía y los dos sentisteis en ese momento la necesidad de contactar.
¡Va!, es una casualidad, pensarás, pero ¿cómo una casualidad puede ser tan precisa e inteligente para darte exactamente lo que querías, justo cuando lo necesitabas?
Aquí me pongo un poco místico, ¿y si el universo te escuchó y te dio lo que pediste? Acéptalo por un momento, aunque solo sea una hipótesis de trabajo.
Pero… ¿cómo te sentirías si esto fuera cierto?
¿Te puedes imaginar, cómo sería tu vida si pudieras confiar en la sabiduría del universo, de la cual formas parte?
Sí, esa es la buena noticia, eres parte del universo, aunque es posible aún no te hayas enterado. Bueno y ahora que ya sabes que tu pensamiento tiene fuerza ¿Qué va a hacer? Porque tu fuerza no es una fuerza cualquiera, es la energía universal, que te apoya siempre, aunque no seas consciente y estés bien alienado/a.
Esta energía tiene una trascendencia especial si estas alineado con tu sabiduría interior, porque el universo benevolente es la fuente de la energía de la creación y formas parte de ella. El único baremo es tu nivel de conciencia. A mayor conciencia, mejor sincronía con ella.
Por eso son tan importantes tus pensamientos, sentimientos y emociones; son pura energía y te dan un poderoso magnetismo que atrae lo que sí quieres, siempre y cuando te enfoques en ello, sin condiciones y con coherencia.
Tu campo, eso que llaman: aura, merkaba o cuerpo sutil tiene energía y su frecuencia se sincronizó con la de él/ella en el momento que enfocaste tu pensamiento en esa persona; aunque también funciona con los objetos y situaciones, porque todo está vivo y tiene su propio campo.
Por eso es tan valioso ser consciente de lo que quieres, porque lo atraes a tu vida, te des cuenta o no de lo que tienes en tu mente, lo atraes y lo recibes. Si no tienes un pensamiento consciente atraerás cualquier cosa con carga emocional, y eso con frecuencia no suele gustar.
Recuerda: los pensamientos crean nuestra realidad. Si tu realidad no te gusta, reflexiona y date cuenta de cuáles son los pensamientos que la crearon y cámbialos por otros positivos y benevolentes, porque esta es una tarea que nadie puede hacer por ti. Aprende a usar tu inteligencia espiritual para que la sincronía del universo juegue a tu favor.
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Y si quieres saber más sobre cómo relacionarte con el universo y su influencia en el logro de tus deseos en el libro: Abriéndonos a la benevolencia encontrarás pistas para relacionarte con el universos. Recuerda que tu armonía interior es el baremo del cosmos para concederte tus deseos, cuanto mejor te lleves contigo mismo más fácil te resultará hacer tus deseos realidad.
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