Las rutinas saludables.
La inteligencia espiritual es la capacidad de verte y aceptarte tal como eres en el ahora, sin condiciones, de forma compasiva (7º nivel evolutivo). Es el puente que te conecta con tu conciencia, accediendo a comportamientos más benévolos y saludables.
La inteligencia espiritual no es conceptual, es intuitiva y silenciosa.
Por eso una de las formas más interesantes de trascender las rutinas entrópicas es usando tu inteligencia espiritual enfocando tu atención en tus rutinas saludables, esas que te aportan bienestar y silencio interior. Al poner tú atención en ellas crecen, porque les estás enviando energía amorosa y compasiva.
Las rutinas en tu vida
Tu vida está determinada por tus rutinas, que son comportamientos automáticos generalmente inconscientes que marcan tu día a día. Tu inteligencia espiritual te ayuda a darte cuenta de cómo impactan en tu vida y qué hacer para salir de la entropía, conectar con tu sabiduría interior, esto es con amor y compasión por ti mismo, (7º nivel evolutivo) con esta actitud puedes mover o modificar las rutinas. Aceptarte es una vía fácil, ecológica y eficiente de dejar de repetir tus hábitos tóxicos.
El comportamiento es la actitud que tomas dentro de la rutina. Puedes cumplir tu rutina con negatividad o buen humor. La actitud esa chispa de inteligencia espiritual que te permite elegir la vía benevolente.
¿Para qué creamos las rutinas?
Creamos rutinas para ahorrar tiempo y energía. Es como las cadenas de montaje, todo va bien hasta que una parte se estropea afectando a toda la cadena. Una rutina errónea afecta a todo tu sistema. También pude suceder que una rutina quede desfasada. Es como cuando en una cadena de montaje, por ejemplo de autos, cambian el modelo. Todo el sistema se ha de modificar para adaptarse a la nueva realidad. Y no es una opción, es una necesidad porque tus rutinas definen tu vida, desde cómo te levantas, como te alimentas, tus relaciones, trabajo y hasta como te acuestas. Si tu rutina no es benevolente algo va mal, no hay inteligencia espiritual, ni compasión por ti mismo y no hay benevolencia generando insatisfacción en tu vida que afecta a todos tus entornos: interno, cercano y distante.
La mayor parte de tu vida viene determinada por esas rutinas inconscientes que se activan de forma automática a lo largo del día para ayudarte a vivir dentro de un cierto “confort” e incluso “comodidad”
¿Pero qué sucede cuando esas rutinas nos llevan a zonas de incongruencia, inquietud e incluso incertidumbre?
Que has entrado en entropía.
La formación de las rutinas
Las rutinas se componen de hábitos que son procesos automáticos simples y que en su conjunto forman esos “hábitos complejos” que son las rutinas. Un conjunto de rutinas determinan una complejidad mayor, como son los comportamientos cotidianos: tú forma de ser, ver y entender la vida. Puede ser una persona sociable o reservada y cada una de ellas enfoca sus rutinas de forma diferente porque su atención está enfocada en aspectos diferentes de la realidad.
Y este es un proceso de alta complejidad ya que incluye: tu forma de sentir, ver, escuchar e interpretar lo que la vida te ofrece. Tu respuesta a todos los desafíos que se te presentan y como los afrontas y resuelves.
El entorno lo es todo
Ama lo que te sostiene, aunque no te guste o te cueste entenderlo, porque son las semillas que plantas en tu entorno, la cosecha que colectarás más adelante.
¿Y esto por qué sucede, cuál es la razón por la cual asimilo ese comportamiento si no es saludable para mí?
Porque al alejarte de tu inteligencia espiritual y dejaste de amarte creando un discurso entrópico e involutivo.
Tu discurso interno, es un recurso espiritual de gran valor, en la epigenética sabemos que un discurso bien elaborado o continuamente repetido modifica nuestra genética, es decir actúa sobre la célula y el gen modificándolos, ya sea en negativo o en positivo. Eso es una rutina una repuesta adaptativa al entorno y… a tu discurso interno.
¿Y esto es positivo?
Depende, si tu conciencia está dormida, estarás a merced del entorno y no siempre ira a tu favor hasta que comprendas sus leyes y aprendas a fluir con ellas. Es como conducir, si no sabes las reglas te meterás en líos.
Es como un despertar, de pronto un día comienzas comprender esas señales que hay en las calles y carreteras, a tener consciencia de su significado y a darte cuenta si tus respuestas son las adecuadas. Al principio puede ser algo apabullante, como cuando conduces por primera vez. Comienzas a darte cuenta de esas cosas que haces y comprendes que hora no tienen sentido, y revisas tus rutinas, esas que siempre te funcionaron, pero que ahora empiezas a cuestionarlas. Este es el inicio de un gran cambio.
Aceptar, comprender y avanzar, sin pelearte con el entorno , si te peleas con él entorno siempre gana, porque lo alimentas con tu energía, la que empleas en tu lucha. De igual modo que al repetir tus rutinas entrópicas, ellas siempre ganan, porque la alimentas con tu atención, (la atención es una poderosa forma de energía) por eso pierdes.
La influencia del entorno en tus rutinas
Comienza identificando tu zona. La zona es esa parte de tu entorno en la que te sientes cómodo o seguro.
Las zonas pueden ser físicas (un lugar) o mentales, (una rutina o actitud) Se consciente de si es una zona que te nutre o te debilita. Descubrir tu zona es darte cuenta de tus límites que suelen estar sostenidos por las creencias (5º nivel evolutivo) Si estás atento descubrirás que tienes muchas “zonas”. Y que cada zona tiene sus propias rutinas, porque las rutinas son un mecanismo de adaptación a tus zonas. Por ejemplo en el trabajo tus rutinas son muy diferentes a cuando estás en casa o con los amigos. Cuanto más desagradable es la zona, más automáticas son tus rutinas, porque es una forma de evasión.
Ser consciente de tus zonas y las rutinas que las mantienen es darte cuenta de qué entorno habitas y al ser consciente de él, puedes cambiar de zona y rutina, para moverte al nivel adecuado.
¿Cómo?
El procedimiento es el siguiente: tomar consciencia de tu posición corporal y la respiración, te ayudaran a cambiar las rutinas porque cada rutina tiene una estructura biológica y energética que la sostiene. Si cambias la postura y la respiración, la rutina no se puede sostener porque dejas de enviarle energía.
Pero atento esa rutina no la vas cambiar en un día, de ahí que encuentres motivación y placer en ese proceso, porque es lo que es te va a mantener activo y consciente para lograr instalar tu nueva rutina, sintrópica y benevolente.
Post relacionados:
© Jan Pere. Artículo disponible gratuitamente para imprimir, copiar y distribuir según lo desees respetando la autoría, manteniendo la integridad del artículo y el enlace al texto original. Los derechos de autor, prohíben su venta en cualquier formato o medio excepto por el editor.
Registrado en: SafeCreative
Imágenes: www.pexel.com
Y si quieres saber más sobre tu entorno interior y su influencia en la creación de las rutinas el libro: La sabiduría interior encontrarás claves para comprender en que nivel se forma y cómo mejorarlas con tu inteligencia espiritual.
Por último te pido un favor, si este post te ha sido de utilidad, compártelo con alguien que lo pueda necesitar. ¡Gracias!




0 comentarios