Compartir para ser feliz
Compartir es una necesidad vital, no solo para el ser humano, para todo ser vivo ya sean animales y plantas, porque da sentido a la vida
La vida sucede como un intercambio continuo de energía e información. Todo lo que vemos, sentimos y hacemos, incluso lo que pensamos es energía que fluye dinamizando el proceso, dándole forma en el campo.
Compartir es tomar y soltar, dar y recibir. Cuando este intercambio es fluido y natural, se genera la riqueza. La energía se multiplica por si misma llegando a más personas.
Cuando compartimos es una sensación agradable, de calidez y agradecimiento, es positiva tanto del que da como del que recibe.
Por eso cuando comenzamos a compartir porque nos place sin esperar nada a cambio, la prosperidad comienza a llegar a nuestra vida. No la buscamos, es algo que sucede porque estás alineado con ella. La energía es inteligente y sabe a dónde va. Al compartir, la energía de la prosperidad se multiplica por sí misma. Cuanto más das o compartes, mayor prosperidad vendrá a tu vida.
Compartir implica generosidad, pero también desapego. Es imposible que compartas si tienes apego apego a esos bienes.
Generosidad y desapego son cualidades que provienen del corazón, de la parte más sutil del ser humano (7º nivel evolutivo) Es una vía directa a la compasión y al amor.
Recuerda, al compartir ten una actitud compasiva, para que la energía fluya libremente y ábrete a recibir sin expectativas, esto es, abierto a la vida para no bloquear aquello que aún no sabes y es bueno para ti.
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Si deseas saber más sobre compartir puedes dar un vistazo los libros: Generosidad y La sonrisa interior. Te pueden ser de utilidad.




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