¿Sabes cuál es la diferencia entre el director y el mono?
El director de orquesta aúna y busca la armonía. El mono no, él va por libre y le gusta enredar.
Saberles diferenciar es de gran valor en estos tiempos agitados, donde todo cambia a gran velocidad. Ves los informativos y te sorprende lo rápido que cambia la realidad.
Y claro, te empiezan a llover monos de todos los colores y condición. Solo has de tener en cuenta una cosa, ¡no son tus monos! Y, por tanto, no es necesario que cargues con ellos porque vienen del entorno exterior.
No tienen nada que ver contigo, salvo que los aceptes como parte de ti.
Pero… ¿Cuál es el problema de meter a un mono en una orquesta? Que el mono va por libre y solo se quiere divertir. Se acabó la armonía y comenzó el caos.
Y cuál es la acción más inteligente domar tu mente y salvar tu entorno interior de la inestabilidad del mono.
- Primero, de todo si no es tu mono devuélvelo. No te quedes con sus ideas y paranoias, porque son ajenas a ti.
Date cuenta de que no son tuyas y déjalas marchar. En la medida que el mono se aleja, recuperas tu espacio. El director toma el control y la orquesta comienzan a sonar bien.
- Segundo, el mono, tu mente es muy voluble y caprichosa. Mantén limpio tu espacio interior, porque es desde ahí dentro, desde donde creas tu realidad.
El mono sabio. La mente neutral.
El interior y el exterior están conectados, no se pueden separar.
Por eso es muy importante que eduques al mono para que surja el director.
- Primer paso es emocional, tiene que ver con el miedo y el temor. El mono es muy asustadizo, el director no.
- Segundo paso es mental: el mono, tu mono, forma parte de ti, pero no eres tú.
Observa tu cabecita en silencio, con una respiración suave. Presta atención a tus pensamientos, cómo van de un lado a otro sin parar. Son tus monos, identifica cuáles son los tuyos y a los demás échalos.
¿Cómo? Deja de prestarles atención. Los pensamientos son muy volubles, si no les prestas atención se debilitan y se van.
Otra cosa que sucede al observar tus monos sin pensar ni clasificar, es que se sienten cohibidos y se comienzan a apaciguar o… a esconderse de ti.
En ambos casos creas un espacio de silencio que permite al director tomar el control y recuperar la armonía interior.
De modo que no te dejes enredar por el mono. Ten tu atención en el director, cuando él llena el espacio, el mono no puede entrar.
Recuerda: para que no se te cuelen monos y te fastidien el concierto, mantente atento a tus pensamientos y a la respiración. Eso aplaca tu mente y te sube de nivel. Es fácil y ya lo sabes hacer. Si no puedes llevar la paz al entorno caótico del exterior, mantenla dentro de ti, esa es tu única responsabilidad.
Cuando tienes la atención en el mono, eres un mono y manda él.
Cuando tu atención está centrada en el director, en tu silencio interior, eres el director y mandas tú.
En la próxima entrada hablaremos de los espacios caóticos.
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