Resiliencia y confianza tus dos grandes poderes
Hoy me dirijo a ti, mi joven amigo/a porque te ha tocado vivir un proceso de cambio continuo y a toda velocidad. Tanta que hay momentos en que te sientes abrumado/a por las expectativas, la presión, las redes sociales o las decisiones sobre tu futuro que habrás de tomar.
Es natural, esto nos pasa a todos sin importar la edad. Además, para ti tiene un extra no deseado, y es lo impredecible del futuro en la actualidad. Esto hace que crecer y dejar atrás la seguridad de los padres sea como escalar una montaña con chanclas de playa. Pero tienes dos recursos internos que son como dos botas con super poderes para escalar tu montaña de la realidad. Para lograr estos dos superpoderes no tienes que ir al Tíbet ni al polo norte, porque ya los tienes en dentro de ti, vamos que no se los tienes que pedir prestados a nadie, ni los tienes que comprar.
Estos dos super poderes son: la confianza y la resiliencia. No son como los de Spiderman, pero son los adecuados para ti y puedes usarlos para enfrentarte a los desafíos que vienen con tu edad.
¿Cómo? Eso es algo que ahora te voy a contar.
1. La confianza comienza dentro de ti
La confianza no significa que no tengas dudas, que las tendrás. Confianza es lo que haces con ellas para avanzar y creer más en ti. Si revisas hacia atrás te darás cuenta de que en muchas situaciones ya has confiado en ti. Y sí, esa es tu base sobre la que crecer, sintiéndote bien contigo mismo y creyendo más en ti. Observa a esas personas que admiras. Ellas también tienen sus momentos de inseguridad, pero confían y avanzan, por eso están donde están. Ellas tienen los mismos recursos internos que tú, y la diferencia es que ellas los saben utilizar a su favor.
Tu práctica:
La próxima vez que dudes de ti mismo, escribe tres cosas que hayas hecho bien en el día. Pueden ser pequeñas, como haber terminado tus deberes, haber ayudado a un amigo o haber jugado bien en el partido o eso que sabes tú. Elije bien y al recordarlas es como si viajaras en el tiempo, hasta ese momento y lugar.
Date cuenta de que ya tienes razones para confiar en ti. Cada vez que te sientas inseguro, vuélvelas a recordar, además, al poner tu atención en ellas las fortalecerás.
2. La resiliencia: tu capacidad de levantarte
La resiliencia no significa no caerse y andar tieso, sino aprender a caminar relajado y levantarte cada vez que caes. Por ejemplo en las redes sociales las presiones externas te pueden hacer sentir mal, porque eres juzgado por gente que no te conoce. O porque crees que no eres lo suficientemente bueno para quién sabe qué. Ser resiliente es ser conscientes de tus potencialidades y limitaciones y confiar que lo puedes hacer. Es darte permiso relajarte y experimentar con inteligencia espiritual, y aun así puedes cometer errores, incluso ser rechazado. Aunque te cueste, no te lo tomes como algo personal y date cuenta de qué puedes aprender de ellos para repetir el error y confiar más en ti.
Tu práctica:
Si algo no salió como querías (un examen, una conversación incómoda, una amistad que se rompió), tómate un momento para reflexionar: ¿qué pasó?
Por ejemplo: si sacaste una mala nota, en lugar de castigarte, piensa en cómo mejorar tu forma de estudiar, no en estudiar más, para no repetir los errores y que te vaya mejor la próxima vez.
Si es una amistad o conversación, date cuenta de qué cosa no funcionó. De esta manera trasformas esos tropiezos en lecciones gratis con las que puedes aprender, pero atento es tu elección, y puedes elegir entre “quejarte”, “ponerte a llorar” o darte cuenta de dónde fallaste para hacerlo mejor y no repetir el error.
3. Conecta contigo mismo: el poder del «ahora»
Mira, si vives pendiente de los Likes y lo que oponían los demás, la cosas no van a ser fáciles para ti, porque le estás cediendo tu poder personal a los demás. La solución es fácil, pero la tienes que hacer tú. Y si te preguntas ¿cuál es? Te diré que es tu dialogo mental, sí, lo que te dices a ti.
Ejemplo práctico:
Cuando te sientas superado prueba esto: respira profundamente tres veces y describe mentalmente lo que ves, oyes y sientes ahora. Esto te ayuda a volver al momento presente y relajar tu mente.
Tu práctica:
Cuando sientas que las cosas no funcionan, olvídate de internet y los chats. Y chatea dentro de ti.
Si te preguntas ¿Y eso cómo se hace? Te diré que comiences encontrando un lugar tranquilo, sin móvil ni internet. Ponte cómodo y párate.
Si te resulta difícil pararte pon tu atención en la respiración y respira despacito. No hagas nada más, solo respira y observa lo que te dices a ti. Observar tus pensamientos es sencillo, solo presta atención a tu dialogo mental, eso que te dices a ti.
No hagas nada, sí, ya sé que cuesta pero míralo como un juego de invisibilidad, donde tu pensamientos y diálogos internos te buscan, pero no te pueden encontrar. Y lo mejor es que desde ese estado de neutralidad tú decides a cuál invitas a jugar poniendo tu atención en él, en el momento en que lo haces te vuelve a ver, así que elije bien a quién invitas a jugar.
4. Construye tu círculo de confianza
Nadie afronta la vida solo, y tú tampoco deberías porque somos seres sociales. Tener amigos reales que te apoyen y entiendan es clave para sentirte aceptado y confiar en ti.
Además estar solo todo el tiempo es aburrido, así que elije bien, ya lo sabes hacer con tus pensamientos (tu entorno interior) ahora hazlo con los demás (entorno exterior) y recuerda si alguien no te nutre o apoya, reenfoca tu atención y vuélvete invisible para él.
Tu práctica:
Piensa en las personas que te hacen sentir bien contigo mismo. Pon tu atención en ellas. Dedica tiempo a cultivar esas relaciones y deja marchar aquellas personas negativas que solo te traen problemas y estrés, aunque al principio duela, luego te vas a sentir bien.
Además puedes usar tu imaginación llevando tu atención a esas personas que admiras, las conozcas o no. Inspirándote en personas valiosas para ti, ya sea un personaje público, un familiar, un amigo o un conocido e incluso un profesor. Al poner tu atención en él, tus neuronas espejo se activan y comienzan a aprender.
5. Acepta tus emociones
Es normal que te sientas triste o enfadado cuando las cosas no salen como quieres o pasan de ti. Cuando eso te suceda identifica esas emociones para entenderlas y manejarlas tú a ellas en vez de ellas a ti.
Pero una cosa has de saber, el miedo puede ser tanto un cabroncete como un amigo fiel. Todo depende de tu actitud con él.
Por ejemplo. Si te lo imaginas como algo doloroso o tenebroso te vas a paralizar. Si lo observas como un semáforo en rojo la cosa cambia y te puede ayudar a no meterte en problemas.
Este cambio de rol depende de tu actitud. Si lo ves como una señal de peligro date cuenta de qué te quiere avisar. Pero si lo ves como algo tenebroso no te va a ayudar. Elije tú con tu inteligencia espiritual.
Revisa el paso 3, te va ayudar.
Tu práctica:
Si te sientes triste y lo ves todo negro, no te quedes ahí, toma la iniciativa y escribe lo que sientes en ese momento en un cuaderno. Anota en él ¡Por qué te sientes así!
Al hacerlo dale nombre a tus emociones, trabájalas a nivel virtual, imagina al personaje que la sostiene. Da igual que sea real o virtual, y ponlas sobre el papel. Lo que sucede es muy curioso: al anotarlo sobre el papel es como si lo sacaras de tu cabeza y el personaje sale de ti, es como un exorcismo personal. Al hacerlo verás esas palabras con más claridad, porque al no estar dentro de ti la emoción se relaja y las manejas mejor.
¿Y con el personaje qué hago?
Muy sencillo si no se enrolla bien, pasa de él, eso ya lo sabes hacer.
6. No te compares o perderás
Es fácil caer en el juego de la comparación, pero recuerda que las redes sociales nada es real, casi todo es apariencia e ilusión. Siempre habrá alguien mejor que tú, aunque solo sea virtual. Y eso es molesto ¿verdad que sí?
Luego está el postureo, como un rato de diversión está bien, pero si te enganchas lo pasarás mal porque estás cediendo tu poder personal. Los dueños de las redes lo llaman “datos” para disimular. Son espacios donde te muestran solo lo «bonito» de sus vidas, ocultando lo que hay detrás. Nadie es perfecto, y tú tampoco necesitas serlo y eso está bien porque te permite estar relajado y avanzar.
Tu práctica:
Cuando te descubras comparándote con otros, piensa en una cosa que te hace único. Puede ser tu creatividad, tu sentido del humor o tu pasión por algo. Escribe estas cualidades en un lugar visible como recordatorio de que eres especial y… pon tu atención en ellas para fortalecerte más.
Resumen: Construyendo tu confianza y resiliencia
No importa si eres chico o chica, tampoco tu edad, todos enfrentamos retos únicos, en nuestro sexo y momento personal. Por eso al fortalecer tu confianza y la resiliencia con las herramientas que acabas de leer, puedes enfrentarte a esos desafíos con mentalidad ganador/a. Revisa el paso 4. Así que se tú mismo/a, comete tus errores y aprender de ellos y de tus aciertos también. El futuro está en tus manos ¡si elijes bien!
Recuerda: no tienes que hacerlo todo hoy. Ve dando pequeños pasos con inteligencia espiritual* y las cosas, los desafíos e incluso los grandes cambios los llevarás mejor porque al confiar en ti te vuelves más resiliente y fortaleces lo que piensas de ti, y ese es tu poder personal. 🌟
*Nota, la inteligencia espiritual ya la tienes, es cuando haces algo con lo mejor de ti y cuando usas tus dos super poderes la fortaleces más. 😊
Si necesitas ayuda para aplicar estos consejos, revisa en el blog, encontrarás más super poderes en lo que poderte apoyar.
Por último hazte un favor, comparte este post con tus amigos/as para que te apoyen y mejoren ellos/as también.
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