Jan Pere


Asertividad, la inteligencia de ser tú

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La asertividad y tú

Vivimos tiempos cambiantes: nos piden ser multitareas y estar siempre disponibles, pero nos miran raro si ponemos límites. Nos dicen que seamos auténticos, siempre y cuando eso no incomode al «boss». Y mientras tanto, ahí vamos, incomodos ante la necesidad de decir “no”, porque nos han “educado” que decir “sí” y e complaciente es mejor. En este complejo mundo de intereses y apariencias, solo tienes que ver las redes o las noticias para darte cuenta de que la asertividad no es solo una habilidad olvidada: es una necesidad inteligente para ser tú y sentirte bien.

Porque ser asertivo tiene sus ventajas, es como llevar un impermeable amarillo en medio de una tormenta, todos te ven y algunos te señalan, pero te mantiene seco.

Una coreografía inteligente

No te lo enseñaron en la escuela, pero la asertividad es en esencia, un acto de inteligencia espiritual. Con esta actitud no necesitas gritar, tampoco suplicar, porque no buscas ganar, solo ser respetado y ocupar tu lugar. Ser asertivo no necesita dureza ni brusquedad, solo trasmitir tu firmeza con elegancia y empatía.

Ser asertivo te convierte en ese raro sujeto que te mira a los ojos y te dice “esto no funciona” o “eso no es correcto y se ha de cambiar, de forma relajada y natural.

Y lo más positivo de esta actitud es que tramites congruencia y autoridad, por eso no necesitas discutir ni gritar. Y un resultado «colateral» es que tu autoestima se fortalece cada vez más.

Te vendieron el binomio tramposo: complacer o hacerme valer. Defender tu opinión es defender tus valores, y mantenerte firme en ellos. La buena noticia es que firmeza y la amabilidad se complementan bien, no son excluyentes. Y sin embargo, ¿Qué es más ecológico que expresarte con asertividad y mantener la relación?

El precio de ser tú

Ser incapaz de decir lo que sientes te convierte en un educado sumiso. Cada “sí” dicho con miedo, cada “no” tragado por compromiso, es una carga emocional más. Si no liberas esa carga al final, no te quedará voz, serás como un eco y comenzarás a pensar y hablar como los demás, a elegir con sus criterios en vez de los tuyos y poco a poco te iras volviendo alguien gris.

Porque si no ejerces tu voz terminarás siendo una versión floja, una imitación de alguien más.

Cuando no expresas lo que sientes corres riesgo de convertirte en alguien “amaestrado” aunque algunos le llaman buena educación. Por eso cada “sí” dicho con miedo, cada “no” no expresado, es una forma de “sumisión” que no te hará feliz. Tenlo en cuenta porque al final si no expresas tu voz, pierdes tu individualidad, eso que te hace especial

Recuerda que sino ejerces tu voz terminarás siendo una versión descafeinada de algo que no eres tú. Alguien dócil y funcional.

Asertividad no es ego: es dignidad

Hay personas que confunden la asertividad con el egoísmo. Pero son aspectos muy diferentes de una misma realidad, se   trata de saber mantener las distancias y saber cuando toca hablar y cuando callar, porque no necesitas tener razón, pero sí, saber dialogar.

Cuando eres asertivo no necesitas ganar una discusión. No se impone, se expresa. No hiere, pero tampoco se deja manejar por los demás.

A veces solo es decir: “No puedo ahora”. O: “No estoy de acuerdo”. O “Sí, me pare bien” Frases breves, pero cargadas integridad. Ser asertivo con inteligencia espiritual es ser como un faro, un referente que trasmite confianza y seguridad.

La asertividad como fortaleza

Estamos en un mundo saturado de información, eso lo sabes bien y con filtros de todo tipo, unas veces con discursos amables y otras no. Saber mantenerte en tu centro es tu fortaleza, a salvo del entorno externo. Una atalaya segura desde donde poder observar.

Pautas para ser una persona asertiva y mejorar tu calidad de vida.

Respeto.

El respeto siempre comienza por uno mismo. Luego viene el respeto a los demás. La ecuación es muy sencilla: no puedes dar lo que no tienes. Si no hay respeto dentro de ti, no lo puedes aceptar ni comprender de los demás.

Solo puedes atraer aquello que emites. Así que estate muy atento a lo que atraes, esto te dará la medida de tu estado interno y tu asertividad.

Honestidad.

Tras el respeto viene la acción. Hacer algo de forma consciente para cambiar el estado interno. Es como cambiar la sonrisa falsa por otra de verdad. Pero todo depende ti, de si quieres cambiar.

Porque estarás de acuerdo que, hacer algo para sentirte mejor es bueno para ti, o no estarías leyendo este post, ¿verdad?

Coherencia.

Estás en un sitio que no te apetece, y pones cara de “todo está bien”. Y te crees muy listo porque piensas que los demás no pueden ver dentro de ti, pero… te equivocas. 

Tu “lenguaje no verbal” te delata, mostrando tu estado interior.

¿Cómo?

¡Por tus gestos y forma de mirar!

Recuerda: ser, es una cosa y otra muy diferente aparentar. 

Integridad

Es algo que sucede como el resultado de un proceso natural. Cuando eres asertivo dejas de aceptar cosas que no estén basadas en la integridad.

La integridad pasa a formar parte de tu vida aglutinando y potenciando las anteriores, dándote un don especial: ser tú mismo en todo momento conectado con tu propia identidad, con quien sí eres. 

Compasión

La compasión es importante para relacionarte con el entorno exterior o social.

Pues si bien la asertividad te dota de fuerza y congruencia, la compasión es ese estado interno que te permitirá adaptarte a tu realidad social y seguir siendo tú. Manteniéndote en cualquier lugar o situación, manteniendo tu impecabilidad, centrado en ti, atento a los demás.

Das, aportas, observas… sin hacer nada. La compasión con frecuencia es un no hacer, es un sentir desde lo más profundo de tus sentimientos y permitir que las cosas sucedan sin intervenir. Y cuando intervienes, lo haces con certeza y seguridad porque confías en ti.

Resumen de asertividad

Ser asertivo a veces es incómodo sobre todo al principio. Al comenzar duele más callarse o decir la verdad. Pero a la larga vas desarrollando esa nueva habilidad. Fortaleciendo es ese músculo olvidado que cuando se activa te da poder personal y presencia.

En vez de construir personajes, crea tu individualidad. Y no busques aplausos, solo se feliz siendo tú en tu mejor versión.

Recuerda, se inteligente siendo tú mismo/a y atendiendo tus necesidades, a veces, decir “no” con claridad es el primer paso para una relación real.

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