No te encojas, ¡estírate!
En este capítulo veremos la importancia de la postura. La postura es importante porque, cuando la mantienes durante mucho tiempo, generas un hábito y un vicio postural.
En el recurso anterior vimos la importancia de la respiración y has de saber que hay una estrecha relación entre la postura y la respiración.
Por eso, cuando tienes miedo o sufres estrés, la musculatura de tu cuerpo se contrae, dificultando la respiración, y cuando tu cerebro no recibe el oxígeno que necesita, entra en modo supervivencia: 1.er nivel de conciencia; y todo parece peor de lo que es.
Por eso el recurso es: No te encojas, ¡estírate!
¿Para qué estirarme?…
Para soltar la tensión.
Las personas inseguras están tensas o arrugadas.
Y porque… la tensión te desconecta de la realidad.
Estirarte te hace sentir bien
Esta es la realidad y quizás te suene raro, pero así es: a mayor tensión, menor percepción de la realidad que te rodea y, por tanto, menos opciones para elegir y actuar con inteligencia.
Cuando estás tenso, es porque vives en las emociones como el miedo o el temor. Estas son como una niebla que te impide ver lo que hay. Al quedar atrapado en ella, sientes inseguridad y aumenta la tensión, porque no puedes ver bien; y los sentimientos positivos como la confianza, el amor, el optimismo y la generosidad desaparecen de tu vida, dejas de sonreír y te vas volviendo gris, porque pierdes tu luz.
Y es cuando entras en incoherencia; tu actitud tiende a ser reactiva y tus respuestas también. En este estado interno es cuando te metes en líos, porque tu mente reactiva se acopló con las emociones y te impiden ver. Y, claro, dejas de confiar en ti y tus criterios y todo va a peor, tanto que aparece el miedo y el temor..
Entraste en un hábito reactivo, donde las emociones y la mente negativa deciden por ti, anulando tus criterios de elección, (4º nivel de conciencia), tu capacidad de elegir con inteligencia espiritual. Pero… sucede que te das cuenta y te estiras porque lo leíste en algún lado o alguien te lo contó. Al estirarte, te desbloqueas, te sales de ese comportamiento limitante y sientes cómo la sonrisa vuelve a ti junto con el bienestar, aumentando la potencia de tu campo, liberando tu energía y recuperando tu tranquilidad.
Pero… ¿Por qué estoy tenso?
Unas veces porque estás asustado, y vives en el miedo y el temor. Otras porque no confías en ti. Por eso te tensas, porque al tensarte formas una coraza para protegerte. Pero tú ya lo sabes, vivir en tensión no es gratuito; conlleva una gran carga de estrés porque envías a tu sistema neurológico un aviso de peligro y el sistema responde (respuesta defensiva reactiva) con un alto consumo de energía que te agota e imposibilita hacer otras cosas; y, entonces, aparece el famoso «estoy cansado, ya lo haré otro día»
Lo más curioso del tema es que no eres consciente de tu tensión porque, después de tanto tiempo, has aceptado ese hábito o rutina como tu estado natural, lo que, por supuesto, no es cierto.
Se trata sencillamente de un patrón, un comportamiento reactivo basado en una fantasía (el miedo y, sobre todo, el temor lo son) que has asumido como propio y no es real; solo son hábitos que puedes cambiar.
Durante esta semana explora tu cuerpo, descubre tus partes tensas y anótalas. Y no hagas nada más, solo sé testigo de tu circunstancia: cuándo se genera la tensión, dónde y con quién, y anótalo también.
Continuará…
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