Introducción a la gestión Inteligente del estrés
El estrés es como esa montaña de ropa para planchar: que sabes que está ahí, aunque preferirías ignorarla, ella testaruda sigue ahí. Y claro, cuando eres ama de casa responsable y sabes que no, que aunque no te apetezca la tienes que planchar. Y tus tareas no tienen pausa. Los niños, la mascota (si tienes ) y mil cosas más, vamos que es un no parar. Al diferencia de trabajar en una oficina o un empleo externo remunerado, tú no tienes horarios ni tampoco honorarios por tu interminable jornada laboral.
Respira profundo: no estás sola, y te voy contar cómo la inteligencia espiritual te puede ayudar a llevarlo todo con más calma, encontrando huecos para ti y para que te relajes y puedas sonreír.
Y recuerda esto, tener tiempo para ti, no es algo egoísta, y tú sabes que cuando estás bien todo funciona mejor, porque en tu hogar eres la persona importante, grábatelo.
¿Qué es la inteligencia espiritual y cómo puede ayudarte en la gestión del estrés?
La inteligencia espiritual no tiene nada que ver con ir a un carísimo SPA, aunque está bien si te lo puedes permitir. Tampoco necesitas leer libros raros que te dicen, «ellos también» lo que tienes que hacer. Tampoco cocinar como si tuvieras 3 estrellas Michelin, no. Se trata de que sepas parar y conectar contigo misma, cuando la tensión y el estrés revolotean como moscas pegajosas entorno a ti.
Se trata de que sepas darte cuenta de tu momento y te comiences a respetar. Tomarte un respiro para encontrar sentido en lo que haces, en esa situación ya sea habitual o inesperada que te hace sentir mal. Se trata de parar y respirar para ver que está sucediendo en realidad y manejar tus emociones, en vez de que ellas te manejen a ti.
Tu voz interior
Es esa vocecita interna que te dice: «Tranquila, eres fantástica y todo va a salir bien.» Y que te ayuda a conectar con tu sabiduría interior y elegir estar bien. Esta actitud de confianza en ti misma te permite afrontar el problema con otra actitud enfocada en la solución, creando una actitud de mujer ganadora y mandando a la «víctima» a pasear. Ese cambio de actitud es la clave que te ayuda a encontrar herramientas para adaptarte tus rutinas, sentirte bien y disfrutar más del día, porque ahora sabes que eso, solo depende de ti.
Si eres nueva en esto del desarrollo personal, lo primero que debes saber es que no necesitas ser perfecta para ser feliz. Que si queda alguna tarea por hacer no pasa nada. Y, tampoco por pedir cooperación. Recuerda que el hogar, la persona importante eres tú.
A continuación te comento 7 prácticas inteligentes que te pueden ayudar. Pero atenta, no es necesario que le hagas todas y te crees otra obligación, no, elije solo aquella que sea buena para ti y adecuada para la ocasión.
Esto es inteligencia espiritual y si te das cuenta ¡ya lo sabes hacer!.
La gestión del estrés en casa
1. Para comenzar: Reconecta contigo misma: es tu base para todo lo demás
¿Sabes por qué los aviones te dicen que te pongas la mascarilla tú primero en caso de emergencia? Porque no puedes ayudar a nadie si te falta el aire a ti
En el hogar sucede igual, si tú te asfixias, todo va mal, por eso reconectar contigo misma es tan vital.
Estamos de cuerdo en lo importante que es cuidar de los demás, ¿Qué te parece comenzar por ti? Para que te relajes, míralo como un practica para estar bien, porque si estás sonriente y relajada los cuidaras mejor. Recuerda que los niños, los adolescentes y la mascotas también son muy sensibles y empáticos con tu estado interior. Por eso si estás bien contigo misma todo va mejor. Tómate pequeños descansos a lo largo del día, en especial cuando tengas más estrés. Con 3 minutos cada vez es suficiente para reconectar con tu centro.
¿Y el centro que es?
Aprender a estar bien.
Un ejemplo para ti:
Por la mañana, antes de que todos se despierten, siéntate con una taza de té o café en silencio. Cierra los ojos, respira profundamente tres veces y repite para ti: «Estoy aquí y ahora. Hoy voy a cuidar de mí mientras cuido de los demás.» Sonríe mientras lo haces. Este sencillo ejercicio te ayudará a comenzar el día con serenidad.
Para gestionar el estrés en casa comienza lo sencillo y luego lo demás, pero no te olvides de respirar
Tareas y más tareas. Encuentra paradas de 3 minutos en tu día. Sí, recuerda tres minutos. Tal vez mientras el perro corre tras su pelota (si tienes perro) o las niñas están haciendo los deberes o los niños protestando por quién sabe qué . Cuando sientas tensión o estrés, no es nada sofisticado, lo sabrás porque te pones de mal humor. Entonces párate, siéntate en un lugar tranquilo con los ojos cerrados, respira profundo y repite:
«No soy perfecta, pero soy increíble por hacer todo lo que hago y me doy permiso para disfrutar más.»
Hazlo a diario. Estos minutos son como cargar el móvil: cuando tu batería está llena, todo funciona mejor.
2. Organízate, con IE, y tu gestión del estrés será ,mejor
Claro que un poco de organización ayuda, pero no te pongas en plan ejecutiva agresiva, recuerda que la jefa eres tú. Acuérdate de esos 3 minutos tan mágicos para ti. Date cuenta de que tampoco eres la «Mary Poppins», ¡y está bien!
Ejemplo práctico:
Haz una lista diaria con 3 cosas que sean realmente importantes y ve 1 x 1, no todas a la vez. Secuenciar te ayuda a pensar mejor y estar bien. Por ejemplo:
- Atender a los niños. Revisar sus tareas, hablar con ellos, sobre todo con la niñas os ira bien.
- Delga el paseo del perro, bajar la basura, y sí los niños también han de cooperar.
- Prepara comidas sencillas y sanas, en especial para cenar, y si protestan, que protestarán, le preguntas qué quieren comer, tomas nota y le comunicas que ha quedado citado al día siguiente para ayudar cocinar eso que tanto le gusta, salvo que sea una barbaridad. Esto calmará a las fieras, y si es en la cena ayudará a dormir mejor y mañana todos estaréis de mejor humor.
No te preocupes si algo queda sin hacer. La perfección está sobrevalorada y el exceso de obligaciones también.
3. Delegar es más que pedir ayuda, es enseñar a tu gente a participar
Sí, aprender a delegar es importante para sentirte bien y que no te confundan con la criada. Tienes una familia ayúdales a participar. Tus hijos y tu pareja también forman parte del clan.
Ejemplo práctico con humor:
Hazlo divertido: como conoces a tus hijos bien, convierte las tareas en un juego, participaran mejor. Por ejemplo:
- Las pequeñas pueden ayudar con tareas sencillas como poner la mesa, barrer…
- Las mayores, te puedes ayudar en la cocina, la colada o la limpieza.
- El adolescente… bueno, con que saque el perro y de paso tire la basura sin quejarse ya es un logro, pero le puedes animar a cocinar.
- Que se vayan turnado para lavar los platos y otras tareas que puedan hacer. Según su edad.
Bonus: Pon imaginación y motívalos con recompensas sencillas de cosas que les gusten, tú les conoces para que al participar se sientan bien.
4. Tu refugio personal: tu espacio de estar bien
Prepara un lugar de tu casa para ti, un espacio libre donde puedas desconectar 3 minutos, es vital para tu equilibrio mental y emocional. Y, coméntalo con la familia, para que cuando estés en él respeten tu momento de paz. Puede puede ser cualquier sitio donde te sientas bien y tengas intimidad.
Ejemplo práctico:
Primero de todo: prepárate para tener ese momento de intimidad si estás sola, y si la familia está por ahí, avisa que estás en desconexión. En ese espacio de casa, que ahora es solo para ti. Puede ser una silla cómoda junto a la ventana o incluso un rincón del sofá. Pon una manta suave, una vela aromática, decide tú. Respira y estírate, recuerda cosas positivas del día y sonríe, y si no las tuviste invéntatelas. Funciona igual. Disfruta de tus minutos de estar bien.
5. No tomes todo tan en serio: ríete del caos
Esos días en los que te sientas agotada o enfadada, son normales todos los tenemos sin importar el género ni la edad. La inteligencia espiritual (pensar y actuar con lo mejor de ti) te ayudará a relajar esa tensión interior.
Recuerda que a veces, lo único que puedes hacer es sonreír. La cosas suceden, solo has de saber parar tu cabecita y observar para darte cuenta de que está pasado y gestionarlo bien.
Ejemplo práctico:
A veces da la sensación de que todo está acelerado y eso te hace sentir mal. Sucede porque la falta de tiempo te mete en la reactividad emocional. Para salir de ahí recuerda: párate, respira y estírate. Y no lo hagas de morros, como una obligación más, sonríe, porque tu sonrisa te saca del nivel emocional.
Las sonrisa no elimina el problema, pero cambia tu forma de gestionarlo a nivel interior.
6. Pon límites con amor y respeto
Si sabes administrar tus “noes” y tus “sies” Además de reducir el estrés, les ayudas a los demás a respetar tu momento y lugar. Recuerda que con una sonrisa todo fluye mejor.
Ejemplo práctico:
Cuando los niños o tu pareja te piden algo que no puedes hacer en ese momento, responde con amabilidad:
«Cariño, ahora no puedo pero mientras tu puedes ayudar con…» o construye tu propia versión
Se trata de educar, de establecer rutinas buenas para el clan. Para que no protesten demasiado, díselo con una sonrisa, suele funcionar.
7. Celebra tus victorias, incluso las pequeñas
A menudo, estás tan ocupada que ni siquiera te das cuenta de todo lo que logras en un día. Cambia eso y reconócete, tu autoestima aumentará y te sentirás mejor.
Ejemplo práctico:
Cada noche, antes de dormir, reflexiona sobre tres cosas buenas para ti.
Por ejemplo:
- Logré que todos llegaran a tiempo a la escuela.
- Preparé una comida que todos comieron sin quejarse.
- Encontré los 3 minutos para mí.
Pon tu atención en aquellos logros que han sido buenos para ti. ¿Y sabes para qué te va a servir? Pues para aumentar tu autoestima, sentirte más segura y estar mejor.
Resumen de la gestión del estrés en casa.
Con frecuencia ser ama de casa con una familia no es una tarea fácil, pero ahora sabes que tienes recursos para gestionarlo desde la facilidad. Tu inteligencia espiritual te ayudará a manejar mejor las situaciones evitando que te tensiones y entres en estrés, y que disfrutes del día. En todo caso recuerda: no eres perfecta, pero si inteligente y cada vez lo eres más.
A esta actitud añade una pizca de amor, hornéala con paciencia y aderézala con un toque de humor. Deja que el aroma de la sonrisa te envuelva. Como algo rico y todo/as querrán más.
Y ahora piensa: ¿Cómo me voy cuidar hoy?
Y no, cuidar de ti no es egoísmo, es ser inteligente porque eres el referente y si tú estás bien, los demás lo estarán también.
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