La polaridad en tu vida
Cuando hablamos de sincronías, también hablamos de polaridad y armonía interior. De dos partes que se complementan y traen.
Vivimos en un universo dual. El orden del universo conocido es dual: positivo–negativo, alto-bajo, frío-caliente, bueno-malo, masculino- femenino, día-noche y así hasta el infinito.
De igual modo que todo lo que nos rodea es dual, nosotros también somos seres duales.
En la tradición Taoísta hace miles de años se desarrolló el concepto Yin-Yang para definir esta polaridad de una forma útil que nos permitiera conocernos mejor a nosotros mismos y las singularidades del cuerpo y nuestro ser. Este conocimiento milenario nos permite estar en armonía y crear poderosas sincronías positivas.
Una de las bases de esta filosofía es que en el máximo Yang, hay una partícula Yin, y en el máximo Yin, hay una partícula Yang. Estas partículas son el motor que hace que muten continuamente creando la vida tal como la conocemos.
Si nos centramos en nuestro mundo o entorno interior esta dinámica se mantiene con sorprendente precisión.
La dualidad interior
Tenemos el lado izquierdo de nuestro cuerpo que es Yin, y el derecho que es Yang. También podemos entenderlo como: parte derecha, masculina o Yang. Y parte izquierda, femenina o Yin.
Ambas partes no compiten entre sí, sino que se complementan mutuamente porque son parte de una misma cosa, tú.
Nuestro cuerpo está surcado por infinidad de canales: venas, arterias, vasos linfáticos, sistema nervioso… Los antiguos sabios taoístas descubrieron hace miles de años, que nuestro cuerpo también está surcado por infinidad de canales de energía que llamaron meridianos.
Ellos comprendieron que el pensamiento dirige la energía, y la energía comanda y nutre todos los órganos y sistemas del cuerpo a través de los meridianos. Unas disciplinas muy conocidas que trabajan con estos meridianos son la acupuntura, que utiliza agujas, moxas y plantas y el shiatsu que utiliza presiones sobre los puntos y manipulaciones para desbloquear los meridianos y restaurar la armonía interior.
Los meridianos son duales, todos tienen una polaridad Yang y otra Yin a cada lado del cuerpo. Pero hay dos, que son una dualidad singular, ambos recorren la parte central del cuerpo, como si lo dividieran en dos. El meridiano anterior es el Ren Mai, también conocido como vaso concepción y es Yin, y el posterior el Du Mai, conocido como vaso gobernador es Yang. Ambos meridianos son la línea media y marcan un cambio de polaridad, siendo de especial importancia el meridiano anterior, el Ren Mai, porque es sobre el que podemos actuar con más facilidad.
Este dato es de gran importancia porque nuestro cerebro también es dual. El hemisferios izquierdo, es Yang y el derecho Yin. ¡Sorpresa! Los lóbulos cerebrales tienen la polaridad invertida.
Para ayudarte a comprender la importancia de esta singularidad, te describo las cualidades básicas de las dos energías.
Yin se relaciona con el lado izquierdo del cuerpo, la parte anterior y la inferior (de cintura hacia abajo). El Yin es de energía femenina, pasiva y reflexiva. Predomina la intuición y la abstracción. Favorece el relax y el descanso.
Yang se relaciona con el lado derecho del cuerpo, la parte posterior y la superior (de cintura hacia arriba). La energía Yang es masculina, activa e impulsiva. Predomina lo racional y lo concreto. Favorece la atención y la actividad.
La polaridad Yin-Yang tiene como fin mantener el equilibrio interior en todos los órganos y sistemas, tanto a nivel se espiritual, sentimental, mental, emocional y bioquímico.
Las tradiciones ancestrales como: yoga, tai chi, qi gong… ya lo sabían y todas tienen la misma intención: equilibrar tu polaridad armonizando los hemisferios cerebrales. Y esto se logra con movimientos suaves y conscientes, que cruzan la línea media restableciendo la armonía interior.
Es el estado interno que favorece la coherencia cardiaca, cuando hay armonía entre mente y corazón generando maravillosas sincronías. Es importante que sepas que en la tradición taoísta el corazón es el emperador y el cerebro solo una entraña extraordinaria y que ambos tienen polaridad Yin y Yang.
¿Y esto para qué me va a servir?
La línea media y el campo.
Ahora presta mucha atención, cuando una parte de tu cuerpo traspasa la línea media, cambia de polaridad y se integra con la energía dominante. Un ejemplo: si pones tu mano derecha Yang, sobre el hombro izquierdo Yin, la mano derecha muta y pasa a ser Yin, fortaleciendo el campo-hemisferio Yin.
A esto lo llamamos dominación cerebral, cuando un hemisferio domina al otro. Esta dominación, la sociedad occidental estimula y valora el hemisferio izquierdo, más orientado a la lógica, los detalles y el razonamiento lineal.
Esta disposición social y mental puede limitar las capacidades cognitivas, enfocándote solo en un aspecto de tú realidad, salvo si actúas con inteligencia espiritual, activando el hemisferio izquierdo o derecho según tu necesidad para adaptarte al momento manteniendo el equilibrio interior.
Esta es una poderosa herramienta evolutiva que ya tienes dentro de ti, solo has de ser consciente de ella y usarla con benevolencia.
Recuerda: cuando una mano, pierna o la cabeza cruza la línea media entra en la frecuencia de la energía de ese lado dándole una dominación sobre la otra.
Si lo haces de forma consciente tienes una gran ventaja. Esta es la función básica de todas las tradiciones mencionadas antes. Equilibrar polaridades, la mente y el corazón.
¿Y esto cómo se hace?
Tu nueva rutina armonizadora
Es algo que hacemos de forma instintiva cuando queremos descansar o sencillamente ponernos cómodos: cruzamos las piernas y/o los brazos y… nos relajamos.
Pruébalo, cruza tus brazos y/o las piernas, espera 3 o 4 minutos y comenzarás a sentir calma, un agradable estado interno donde tus funciones neurológicas mejoran notablemente porque se están sincronizando y hay armonía interior. Sí, es así de sencillo, ahora solo queda que lo pruebes por ti mismo.
Esto sucede porque al cruzar brazos y piernas, logras que tus dos hemisferios trabajen conjuntamente, y estarás usando el 100% de tu capacidad cerebral.
Y aún hay más, si añades la respiración consciente, otro recurso interno que ya tienes integrado dentro de ti podrás lograr una gran armonía sincronizándote con lo mejor de ti mismo y la vida.
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Recuerda que tu armonía interior es el baremo del cosmos para concederte tus deseos, cuanto mejor te lleves contigo mismo más fácil te resultará hacer tus deseos realidad.
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