El amor, parte II
En el post anterior exploramos el amor hacia dentro, en este lo haremos con el amor hacía fuera.
El amor hacia fuera es como te relacionas con el mundo, con el entorno exterior.
El amor hacia dentro es lo que respalda tu identidad, quién sí eres y tu autoestima, el concepto que tienes de ti mismo.
Por eso cuando te amas a ti mismo, comienzas a percibir el amor en los demás como algo tangible y real, porque ya está en ti. Sin amor en ti, es muy difícil que lo percibas porque estás en otra frecuencia y es como si estuvieras llamando con el móvil o celular al número equivocado y por eso no recibes la respuesta que deseas.
Cómo amas
Hay muchas formas de amar, pero solo una de ser compasivo.
No amas de igual forma a tu madre, hijo, pareja, amigos, mascotas…
Tampoco es igual el amor que sientes por las cosas que consideras valiosas para ti, tu ropa preferida es un ejemplo de ello: vestidos, chaquetas, pantalones, zapatos o ese reloj o joya tan especial porque cuando lo llevas te hace sentir más tú mismo/a
También tenemos una forma especial para relacionarnos con los rincones de nuestro hogar. Ese espacio personal en el que te sientes bien contigo mismo/a. Porque de eso se trata, del amor en las cosas que aprecias, ese amor que previamente depositaste en ellas.
Enfocando nuestro amor.
Nuestra forma de generar amor es ilimitada, nuestra capacidad de mantener nuestra atención en él dándole un sentido práctico no lo es.
Amar lo que es ajeno a nosotros, tiene una dificultad, y es la mente racional la que con frecuencia toma partido, en base a las ideas que en ese momento hay en tu cabeza y no importa que sean la noticias de la televisión o de alguna red social. Te están imponiendo filtros que te impiden ver la realidad.
Una forma de atravesar ese muro, es mantenerte neutral, no tomar partido ni discriminar. La mente discrimina, el corazón no. La respiración consciente te será de gran ayuda para vencer esa resistencia, solo respira y sonríe hacia dentro.
Desde esa actitud entramos en la mente neutral y florece la compasión. Y no has de hacer nada, solo mantenerte en el entorno adecuado, ese que ya conoces, que te ayuda a sentirte bien y permitir que suceda, que brote la flor de la compasión desde la semilla del amor que ya tienes en ti.
[bctt tweet=»Amor y compasión son la misma cosa: el amor es compasión hacia ti, la compasión es amor hacia los demás.» username=»@JanPere323″]
Compasión e intuición van unidas.
Si has llegado este punto, seguramente ya lo sabes y ahora puedes seguir solo, pues sencillamente es cuestión de mantener la práctica. Ahora tu corazón te habla y no hay mejor guía que él, escúchalo y sigue tu propio proceso pues ya estás bendecido.
Para apoyarte en el proceso te dejo un hermoso regalo compasivo, que lo disfrutes y seas feliz.
Compasión, el 11º nivel evolutivo
Es cuando puedes ver tu entorno sin identificarte con él, manteniendo tu neutralidad. El símbolo es la flor de loto que se eleva impecable a través de las circunstancias y los elementos.
Compasión es compartir lo mejor de ti sin esperar nada a cambio. Confías porque ya estás alineado con la fuente y vives como algo natural tu relación con el campo. Ya no es algo extraño, es tu vivencia diaria, pues ahora ya forma parte de ti.
Cuando compartes y eres compasivo te abres a la vida, eres un canal y tu capacidad de cocrear aumenta exponencialmente.
El universo, tu entorno, es una gran sopa de energía. Una persona compasiva sabe darle forma para que se materialicen en pos de un bien común. Es el Don de los sanadores.
Todos tenemos momentos o destellos de compasión. Son momentos de una belleza singular porque sientes cómo algo dentro de ti se ablanda y por unos instantes te conectas con el campo y experimentas esa agradable sensación de paz, de que todo está bien.
Pero en cuanto tu mente o emociones se activan, esa lucidez desaparece y retornas a tus rutinas de siempre, porque de algún modo te programaron para que actúes así. La gran diferencia entre una persona que vibra en el nivel de la compasión y otra que no, es que la persona compasiva es consciente de ello y elige estar ahí.
“Actúa como si lo que hicieras marcara la diferencia.
Lo hace”.
William James
Texto extraído de: Los niveles evolutivos.
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Para acercarte a la experiencia del amor compasivo, puedes ojear: Benevolencia y La sonrisa interior.




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