Jan Pere

Educando al mono

Educando al mono

La relación del mono y la mente.

La mente es como un mono, por eso es importante educarla, porque le encanta irse por las ramas, salirse con la suya y burlarse de ti con sus chillidos burlones. Es como cuando tienes una idea y acabas haciendo otra. Estás confuso y no muy satisfecho, no acabas de entender por qué hiciste lo contrario de lo que querías hacer.

Pero hay un molesto ruido en tu cabecita que no te deja pensar con claridad. Ese es el mono (tu mente) que se salió con la suya y el dichoso mono anda riéndose de ti. Sí, así de descarado es.

El mundo está lleno de monos, y tú eres como un jardín, por eso es importante que te ocupes de tu mono y no te dejes enredar por el de los demás. Espántalos de tu jardín para que cada cual se lleve su mico y te dejen en paz.

¡No te lo crees!, veamos unos ejemplos: recuerdas el post anterior de la empatía, ese amigo o conocido que te cuenta sus penas y te quedas con mal rollo, ¡te colocó su mono! Ves las noticias, guerras, crisis y desastres que turban tu tranquilidad, ¡te volvieron a colocar un mono! Y si todo el tiempo, te van colocando macacos con los que no tienes nada que ver.

 

Pillando al mico

Para educar al mono, lo primero es identificarlo, sí, como la guardia civil o la policía de tu país. Identificar al mono es relevante, igual que ponerle cara para poderlo controlar o, devolvérselo a su dueño si no te pertenece a ti.

Cuando deja de ser un “mico fantasma” lo ves y le puedes comenzar a controlar, si no le ves, él te controla a ti. Y es muy sutil, haces cosas raras, ajenas a ti y no eres tú, es él que las hace a través de ti.

Todos los micos son singulares, como sus dueños y hay diferentes tipos de monos, está el embrollador, el ladrón, el aullador… También puede ser muy simpático y seductor.

 

¿Qué quiere el macaco?

Él siempre se quiere salir con la suya y no tiene moral, solo oportunismo para divertirse y si te descuidas robarte. Los puedes ver en los documentales, siempre se acercan para conseguir algo de ti y si puede robarte el bolso o la cartera, lo va a hacer. Y no es algo personal, su naturaleza es así.

Identificarle y ponerle cara es una acción inteligente, porque te ayudará a educar a “tu mono” para que, en lugar de ir por libre, trabaje para ti. Pero siempre le has de tener atado con un cordel (tu atención) si no se escapará y volverá trastear complicándote de nuevo la vida y no es plan.

Tenlo muy claro: el mono no está a tu servicio, está para servirse él. Y sí, hace lo que le da la gana porque se sabe camuflar y hacerse pasar por ti. Y claro, el mono va a la suya, quiere jugar y experimentar y por eso te mete en esos líos de los que no sabes cómo has entrado y menos cómo salir. En todo caso, recuerda siempre, es el mono, no tú; por eso lo has de controlar con el cordel, para que deje de ir por libre y trabaje para ti. Ten muy claro que el mono es tu empleado, no tu dueño, el jefe eres tú.

 

¿Cómo es tu mono?

Es un mono de árbol, de esos que se van por las ramas y se burlan de ti con sus aullidos, o es un mono de tierra fuerte y poderoso como el mandril que te enseña los dientes, amenazándote en cuanto te acercas a él.

Los monos son animales sociales, no se van con cualquiera, solo con conocidos y gente que sabe que le va a tratar bien. Por eso es importante que descubras a qué miembro de tu familia pertenece para podérselo devolver.

 

Y… ¿Cómo saberlo?

Sencillo, el mono hace como ella o él. Si te mantienes atento, descubrirás al dueño del mono porque funciona igual y se lo podrás devolver, aunque si les has cogido cariño, cosa habitual, lo puedes educar para que te haga caso a ti.

 

¿Qué es el mono?

Un mico heredado puede ser un comportamiento, una actitud o una forma de pensar. Pero ahora que por su aspecto y comportamiento sabes quién te lo dejó, le entenderás mejor.

Para que te sitúes, el mono es un animal que aprende imitando y por repetición. Las neuronas espejo, tan monas y eficaces. Y a veces tan molestas e incordiantes se llevan muy bien con él.

 

¿Dónde está tu mono?

En qué nivel está el mono y que hace allí.

El mono se suele mover entre los 5 primeros niveles. No le gusta ir más arriba porque las ramas son tan finas que se puede caer y al mono le gusta jugar con ventaja.

Nivel 1— Le ocupa la mayor parte del día, tener que comer y defender su territorio.

Nivel 2— Le encanta relacionarse con su manada. El sexo y conspirar.

Nivel 3— Le gusta jugar, tocar las cosas y enredar.

Nivel 4— Le encanta hacer lo que le da la gana. Y cuando no le sale bien se escaquea con facilidad. 

Nivel 5— Está convencido de que él tiene siempre razón y que se equivocan los demás.

 

El mono y tú no sois la misma cosa.

El mono no pasa del 5º nivel, por eso se hace fuerte allí, estableciendo sus barreras, creencias como: “es que yo soy así”. Esas cosas tan sutiles como poderosas que si las tocas se pone a aullar.

 

El macaco feliz.

El mono educado y querido está dispuesto para colaborar contigo, solo has de estar atento para que no se desmadre porque es su tendencia natural.

Si no te gusta el mono elige una ardilla, un gato, u otro a animal, solo tiene que ser un animal independiente, el perro, el hámster y demás no sirven porque no te van a desafiar y la mente (el mono), te va a desafiar a cada instante y a reírse de ti.

 

Resumen

Mantente atento a la realidad que rodea, está llena de monos aulladores y ladrones que te intentan liar.

Obsérvalos y mantente en silencio, solo sonríe. Al mono, si no le prestas atención, coge y se va.

En todo caso recuerda: empatía sí, quedarte con el mono no. Esta es una forma de cuidarte y hacerte respetar.

 

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Y si quieres saber más sobre cómo evitar los monos ajenos y llevarte bien con tuyo, el libro: La sonrisa interior te ayudara a verlo mejor. Recuerda que tu sonrisa interior desactiva al mono liante y le calma para poderle manejar. Es el paso previo para educarlo. Cuanto más estés en ti, más fácil te será que el «mono» trabaje para ti.

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