La confianza es una forma de amor hacia ti
Confiar es creer en ti. Nada más. Por eso es tan complejo, porque no hay normas ni ritual. Ambos son productos de nuestra sociedad y su función es generarte una sensación de pertenecer y de seguridad. Y algo que en principio está bien, suele acabar como una limitación porque están diseñadas para satisfacer el entorno exterior, condicionando o marginando tu verdadera necesidad.
La confianza es como el ave fénix
Renace de sus cenizas y eso es algo que tú sabes ya. Lo has experimentado más de una vez y entiendes de qué va. En un momento confías y te sientes ligero y feliz, y en el siguiente, en vez de un ave fénix, vas dando saltitos con temor como un gorrión, picando aquí y allá.
Pero, ¿Qué es la confianza?, ¿dónde está?
La confianza es creer en ti, en tu capacidad para crear y evolucionar. Tu confianza está vinculada a tu identidad (7º nivel evolutivo) Cuanto más conscientes eres, más confías en ti porque te conoces mejor, sabes cuáles son tus fortalezas y tus debilidades. Al aceptarlas, te conectas con lo mejor de ti, tu inteligencia espiritual.
Cuando confías, las cosas son sencillas, pero… cuando desconfías surge la dificultad, ya que al dejar de confiar en ti, te comienzas a sabotear.
Explorando la eternidad
Tú sabes que estamos rodeados de lo sutil, ondas y frecuencias de todo tipo nos rodean, todas a la vez. Y sabes que el hecho de que sean sutiles no les resta poder, más bien se lo dan y esas ondas invisibles condicionan y sostienen la sociedad actual.
Con tu cuerpo sutil sucede igual. El que no lo veas no le impide actuar. Y lo más importante es que al ser consciente de esto, te permite usar esa energía a tu favor, igual que si fuera algo virtual.
Pero… ¿Cuál es el interruptor que activa ese poder en ti?
La confianza es lo que te conecta con tu poder interior. Y solo depende de ti, de tu relación interior.
La confianza la sientes cuando está ahí, y cuando se ha ido deja un vacío que no es nada agradable, ni fácil de llenar.
Tu actitud es la clave para ser consciente de tu cuerpo sutil.
Si lo niegas cierras la puerta, si lo acepta la abres, pero la elección de entrar y explorar tu nueva realidad, solo depende de ti y tu actitud ante lo sutil. Y si piensas que es algo irreal, te diré que no lo es, tu autoestima y confianza ambas son sutiles, las sientes, pero no las ves.
El gran Tesla ya lo decía “todo es frecuencia y vibración” y la confianza es así: si confías que vas a lograrlo lo conseguirás, si no, no. Y todo es muy sutil.
Tu campo y su influencia en el entorno exterior.
Eres influenciado por todo lo que te rodea. Siempre es así, pero hay personas que confían en sí mismas y otras que no, que confían más en la opinión del vecino que en su criterio interior.
Unas andan tranquilas por la vida y las otras de sofocón, en sofocón. Adivinas quién. En efecto, las personas que confían en sí mismas tienen seguridad interior. Las otras, no, porque dependen de los demás.
Y todos estamos ahí, tú también, tienes momentos buenos en los que confías en ti y otros en los que no, en los que dependes del entorno exterior y dejas de confiar en ti. Eso nos pasa a todos, el truco es no acostumbrarte o te cocerás como la rana en la olla y no entenderás por qué.
Y la clave es, tu criterio interior.
Pensar positivo está bien, pero solo pensar no te va a sacar de ahí. Más bien cuando veas que las cosas no cambian tu confianza se va a debilitar.
¿Y sabes por qué?
Pues… porque te falta la actitud. La confianza no viene sola, la construyes con tu forma de hacer. Y lo mejor es que no te tienes que ir a una isla de supervivientes, no, has de comenzar a ser congruente entre pensamiento y acción. Si uno va por aquí y el otro por allá, no te crees ni tú y si no confías en ti, nadie más va a confiar porque es lo que vas pregonando con tu actitud “eh mírenme, pero no se acerquen a mí” es lo que vas gritando con tu forma de moverte y actuar.
La solución para orejudos, gente que sabe escuchar.
Comienza por respetarte aunque la acabes de cagar. ¡Ojo! Tampoco tires cohetes. Pero sí, date cuenta de cómo lo has hecho para poderlo mejorar.
Pura alquimia, transformas la mierda emocional en oro sentimental, la pifia, en un máster de desarrollo personal, no tienes que pagar y el máster eres tú. Y lo mejor es que comienzas a confiar un poquito más en ti, es como la lotería juegas pero no te toca el gordo, o, quizás sí, pero mientras te vaya tocando vas a volver jugar, porque confías en volver a ganar.
¿A qué suena genial?
Si te animas recuerda que la confianza es la actitud de confiar en ti y sabes, no es como en la TV donde todo es irreal, porque a ti no te puedes engañar. Si no hay coherencia, nadie va a confiar en ti, y tampoco tú, y eso es lo peor.
Pero la buena noticia es que esa actitud depende solo de ti. Y… de que te atrevas a aceptar tu responsabilidad, cuando la aceptas comienzas a confiar porque conectas con quién sí eres, tu identidad.
Resumen.
La confianza es como el amor, una vez lo pruebas siempre quieres más. Creer en ti, es la actitud, el paso que has dar para poderla lograr.
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