Víctima – salvador, la dualidad interior.
Una de las primeras condiciones para organizar y dirigir tu línea del tiempo si quieres tener una vida a tu medida, es despedir al salvador. La dualidad interior “víctima – salvador”, consiste en delegar tus responsabilidades en otra persona o ente, real o imaginario.
Al delegar tus responsabilidades también estás cediendo el control de tu línea del tiempo. Dicho de otro modo, es no asumir la responsabilidad sobre tu momento y circunstancia y esperar que algo o alguien te salve de ti. Esto genera estrés y una preferencia temporal alta, generando tiempo negativo.
Cedes tu poder personal porque no confías en ti.
¿Y esto a que se debe?
¿Cómo se puede asumir esta posición tan irracional de esperar que algo o alguien hagan esa tarea por ti?
Más de 2000 años de “amaestramiento”, siendo “salvados” hacen mella. Lo que para muchos es una mera figura retórica, a nivel cotidiano, va calando en tu inconsciente, instalando ese programa perverso que te limita y condiciona (creencias, 5º nivel evolutivo) bloqueándote en más aspectos personales de los que puedas imaginar quedando expuesto a ese personaje o ente de turno que te va a “salvar”.
De la misma forma que en el mundo real cuando alguien te quiere “salvar” o en el digital ofreciéndote cosas “gratis”, ten muy claro que el producto eres tú. Para el salvador la mercancía eres tú y por eso te va a manipular para lograr algo de ti, que tape su carencia o le beneficie solo a él.
¿En qué nivel sucede?
En el segundo nivel, el salvador se manifiesta con plena intensidad en los comportamientos y relaciones, pero como verás más adelante tiene connotaciones que lo trasciende.
Sus herramientas habituales son: aumentar tu inseguridad, crear ideas de separación, fomentar emociones limitantes, de baja vibración como el miedo, odio, temor, rencor… Creando en ti la necesidad de pertenecer a su clan para sentirte a salvo. Un entorno de “seguridad” del que solo él tiene las llaves del reino para salvarte o condenarte si no le haces caso. Él es el líder(salvador) y no se le cuestiona.
Estos personajes (entorno exterior) o comportamientos (entorno interior nos indican que ese personaje o comportamiento nos liga a un nivel de supervivencia. Sin él o ello no somos nada.
No expresan ni muestran amor, generosidad, ecuanimidad, respeto… sino todo lo contrario, imponen sus criterios porque quieren que dependas de ello o él.
¿Cómo hacer para despedir al salvador?
Comienza a cuestionar a tu salvador interno.
¿Y sabes cuál es?
El que te lleva a hacia el miedo y el temor.
Es importante que sepas que tu salvador interno, no necesariamente eres tú, generalmente es una creencia o idea que han instalado en tu neurología. Es una programación que rige tu vida para beneficio del programador, no tuyo. Es como la inteligencia artificial, sirve solo a su dueño, y el dueño no eres tú.
Bien y ante esto ¿qué puedo hacer?
Despedir al salvador y mandar a paseo sus directrices, para aceptar el desafío de comenzar a ser tú mismo (7º nivel evolutivo, identidad) con todos los riesgos y ventajas que conlleva: confiar en ti, ser responsable de ti mismo y tus actos.
Espacio para la reflexión
Respira tranquilo, no lo has de asumir ahora, pero sí puedes comenzar a observar con inteligencia espiritual y preparar tu plan.
Para ayudarte en tu proceso te regalo un recurso para que comiences con buen pie.
Los factores
Llamamos factores a esas rutinas y aprendizajes causantes de actitudes y comportamientos que limitan o inhiben tu forma de ser y estar, bloqueando e impidiéndote ser tú mismo.
El temor
Es el gran saboteador.
Es bueno que sepas que el temor es como una sombra, una realidad que no existe; y no puedes luchar contra lo que no existe, porque siempre ganará hasta que uses tu luz. Entonces la sombra se disolverá.
¿Y qué es la sombra?: temer que vean quién sí eres. Es el rastro que vas dejando con tus acciones o inacciones, fruto de tus pensamientos y palabras.
Si estás atento descubrirás que el temor es una fantasía, una reproducción “virtual” de tu mente. El temor te lleva a fijar tu atención justo en eso que temes o rechazas. Al enfocar tu atención en ello, envías tu energía en esa dirección creando un vínculo con lo que rechazas y atraes a tu vida fortaleciéndolo y debilitándote a ti.
Ejemplo de profecía autocumplida: si te pido que pienses en el color verde, es algo fácil y sencillo, ya lo tienes en tu cabeza en el tono que deseas, dicho color ya está en ti. Lo creaste en milisegundos, más rápido que un superordenador.
Pensaste en el verde y tuviste tu verde. Así de sencillo. El temor funciona igual: lo creas en tu cabeza y, voila, ya lo tienes, justo como te gusta y lo pediste. Deseo cumplido.
La atención y el temor
Piensas que no vas a encontrar aparcamiento y no lo encuentras. Y así con todas las cosas de tu vida. Te enfocas en lo que no quieres y lo obtienes y, claro, ¡eres tan bueno consiguiendo esas cosas que cada vez tienes más temor y atraes más de lo mismo!
Ahora que sabes cómo funciona el temor te puede parecer desesperante, pero hay un antídoto y es la confianza, que radica en tu espacio interior, en el 7º nivel evolutivo.
Cada vez que temes que te vean, te estás mostrando y los demás ven justo eso que quieres ocultar, tu inseguridad o sentido de no merecimiento, porque lo tienes a flor de piel.
Observa a un gato, cuando se asusta, salta y huye veloz, pero al ratito retorna y comienza a explorar con su patita eso que le asustó. Su curiosidad puede más que el miedo, porque para él la vida es un juego y sabe que si no está presente (7º nivel evolutivo), ¡se acabó la diversión!
Extracto adaptado del libro: “Pisando fuerte”
Te acabo de dar nuevos recursos y ahora viene lo más importante… ¿estás dispuesto despedir al salvador y dar este giro en tu vida?
Date cuenta de que esta es una elección personal que solo depende de ti.
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Un ayuda valiosa para despedir al salvador es aceptar ser tu mismo, tal como eres, con tus luces y sombras. En el libro: Pisando fuerte encontrarás pistas sobre cómo ocupar tu lugar en el mundo con inteligencia espiritual.
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