Has pensado alguna vez cómo mantenerte joven, seguro que sí.
Sabemos que hay un factor que es inevitable, el tiempo. Sí, el transcurso de los días y los años nos pasa factura, pero estarás de acuerdo que no todos envejecemos igual y eso se debe a la flexibilidad. Un recurso interno relacionado con tu actitud ante la vida.
Y sabes ¿qué es la flexibilidad?
Es una actitud sin propósito, y es natural que suceda cuando estás atento y te abres a ella.
Por eso la flexibilidad es algo que surge de dentro hacia fuera. De tu entorno interno hacia el externo. No tiene forma y por tanto aristas a las que aferrase. La flexibilidad es fluida y silenciosa, conlleva un estado de paz y alegría interior. Este estado interno hace que el polvo del tiempo no te toque manteniéndote joven.
¿Cómo me abro a ella?
La flexibilidad te exige cero condiciones, cero diálogos internos, cero expectativas. Si se cumplen estas premisas, fluyes y la flexibilidad reaparece con la misma suavidad con que se fue.
Hay algunas pautas para conseguirlo, y lograr que la flexibilidad se manifieste como algo natural.
Lo más importante es recordar que lo contrario de la flexibilidad es la rigidez, esta es la clave, la pista a seguir para recuperar la flexibilidad.
Las pautas:
1ª- Darme cuenta de cómo pienso.
Este es el primer paso. Si mis pensamientos son rígidos, la flexibilidad nunca se manifestará, porque no le estoy dejando espacio para ello.
2ª- Respirar.
La respiración siempre me ayuda a soltar la tensión y recuperar el equilibro interior. Una forma sencilla de entenderlo es recordar cómo respirabas cuando era un niño. Si no lo recuerdas obsérvalos y respira como ellos o como los gatos.
3ª- Dejo ir la tensión de mi mente.
No necesito saberlo todo, ni tener razón todo el tiempo, es cansado y aburrido, por eso aprendí a escuchar, comprender y razonar con inteligencia espiritual.
4ª Estirame me ayuda a liberar la tensión de mi cuerpo.
Es un gran descubrimiento, porque es algo sencillo y eficaz, me estiro y la tensión interior desaparece. Por eso presto atención a mi cuerpo, para escucharle y sentir como me lo pide cuando lo necesito.
5ª- Sonrío.
La sonrisa tiene un maravilloso efecto en mí, me relaja y al relajarme, me pongo de buen humor y todo fluye, esto ayuda a que se relajen los demás favoreciendo la flexibilidad y la comunicación.
[bctt tweet=»La flexibilidad es fluida y silenciosa, es un estado de paz y alegría interior.» username=»»]
Estos son buenos recursos que utilizo con frecuencia porque me ayudan a ser flexible conmigo mismo y con los demás. Claro que si eres creativo lo puedes enriquecer con: tolerancia, amabilidad, comprensión, agradecimiento… yo lo hago y resulta divertido.
Pero todo comienza con un querer hacerlo, has de querer hacerlo, si no, no funciona, porque no hay un compromiso interior.
Y no se trata de poner tu vida patas arriba, es algo más sencillo. Se trata de cambiar las rutinas caducadas por otras más estimulantes y motivadoras. En este proceso ve poco a poco, dejándote sentir. Si te sientes bien, adelante, si no cambia otra vez.
Un truco útil que a mí me funciona bien, es aceptar a los demás tal como son, esta nueva actitud me relaja y evita la tensión interior favoreciendo la flexibilidad. Pero tranquilo, aceptarlos no es estar de acuerdo con ellos, ni llevártelos a casa (en tu cabeza, yo no lo hago), es solo aceptar las diferencias y respetarlas. Y si es necesario alejarme me alejo.
El mundo es como es.
Cuando acepté que las personas son como son, igual que yo soy como soy, y que no necesito “salvar”, ni “cambiar” a nadie, fue un gran descubrimiento que me ayuda a mantenerme neutral, con mi mente tranquila.
La mente neutral o el silencio interior, es un buen baremo para darme darte cuenta, porque cuando me atrapa la inflexibilidad, es difícil que pueda ser neutral, el silencio interior se va y la tranquilidad también.
Descubrir mi parte de responsabilidad en lo que me sucede y que no tiene mucho que ver con los demás, sino conmigo y mis expectativas, fue un gran descubrimiento, porque si yo soy el responsable, al menos en parte, lo puedo cambiar con las pautas que te he comentado unas líneas más arriba.
Mi cabeza se va relajando desaparece la rigidez y la tensión interior, recuperando el bienestar y la alegría interior que brotan como un manantial de agua fresca.
Resumiendo:
Si te das cuenta de que ya estás en la rigidez, no te fustigues, respira, estírate, suelta la tensión y mantente neutral, atento a la realidad.
Esta actitud te ayudará a comprender y aceptar otras formas de pensar y hacer, aprendiendo a relacionarte con ellos/as sin que te afecten; manteniendo tu estado interno relajado y receptivo, esa es la señal, el indicador de que tu flexibilidad interna está avanzando.
Cuando lo logres te sentirás más ligero, con mejor humor y muy importante, más joven, con más energía y quizás sientas chispitas de luz dentro de ti, que explotan como pompas de jabón repartiendo alegría.
¿Y sabes por qué sucede?
Porque nuestro cuerpo responde a ese estado interno liberando las hormonas que te ayudan a rejuvenecer. Si vives la vida con el entusiasmo de un niño, tu cuerpo liberará la química necesaria para que rejuvenezcas y recuperes tu flexibilidad.
Pero si la afrontas con la actitud de rigidez, tu cuerpo responderá llevándote en esa dirección, y estarás más tieso cada día, esa es una forma de envejecer y además de cansar mucho te pone de mal humor.
Por eso tu estado interno es tan importante, es lo que indica a tu cuerpo (la sabiduría interior, el innato) el camino a seguir y él responde liberando la bioquímica para lograrlo.
Y recuerda que tu atención consciente es la llave que activa la magia que hay en ti. Donde pones la atención envías la energía.
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Si quieres saber más sobre flexibilidad, te recomiendo que le des un vistazo a: Abriéndonos a la benevolencia en la sección libros del blog.




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