¿Qué es la inquietud?
Es un estado interno que podemos definir como “un vivir sin vivir”.
En el diccionario se le dan muchas acepciones, nosotros hemos elegido estas para explorarlas: Desasosiego, nerviosismo, intranquilidad, agitación, desazón, preocupación…
Estas palabras relatan estados internos, muy similares con un elemento en común: la incertidumbre. Y todas ellas son muy físicas, y tienen una acción directa sobre tu cuerpo.
La incertidumbre es la no certeza, la incógnita. Esto es la pérdida de la seguridad.
Cuando esta pérdida es sobre algo externo o material. Nos puede dejar noches sin dormir.
Cuando la pérdida de la certidumbre es interna, entramos en la inquietud interior. De esta es de la que vamos a tratar de dar algo de luz para su comprensión y gestión consciente.
Podemos entender la inquietud como un aviso de que la zona de confort está en peligro.
¿Y qué es la zona de confort?
Es tu zona habitual, esa en la cual te sientes más o menos bien. Son tus rutinas cotidianas, tu forma de entender las cosas, la manera de comportarte y responder a la vida.
La zona de confort es tu estatus.
Cuando tu estatus se ve sacudido, entras en un estado de inquietud (algunos de pánico, pero es normal).
Tu cabeza va a todo gas, y ni se te ocurre pararla, le das más, y más gas, tratando a veces vanamente de encontrar una solución para mantenerte en la zona, tu zona.
La certidumbre se aleja de ti y ahora todo es borroso, las líneas nítidas se han difuminado. Comienza un nuevo desafío, la clave ante este nuevo desafío es si te has dado cuenta de que también es una nueva oportunidad.
Si, ya sé, lo que piensas y estoy de acuerdo en que su apariencia inicial no es nada agradable. No, no parece fácil, y veces hasta puede parecer un muro infranqueable.
Cómo superar la inquietud y recuperar el equilibrio interior.
Relájate, hasta los muros más poderosos tienen puertas o pueden ser escalados. Nadie dice que tengas que tumbarlos, ¿de acuerdo?
Vale, ahora respira, si respira profundamente para que tu mente se calme y puedas ver las cosas con una visión, más interior, menos externa.
Es importante que recuperes tu visión interna, pues es donde están los recursos, luego ya vendrá la externa que es donde están los desafíos.
Tu sistema nervioso y digestivo, son los primeros damnificados, luego, se irán afectando tu sistema muscular, hormonal energético…
Venciendo la inquietud
Como puedes darte cuenta es importante tomar la iniciativa, este movimiento aleja la incertidumbre y te dará algo de tranquilidad, ya que estas comenzado a usar tus recursos internos.
Te estás poniendo en acción, esta dinámica aleja el temor. Es importante que sepas que la incertidumbre se apoya en gran parte en el temor (miedo a algo futuro que no sabes si va a suceder, ni de qué manera se va manifestar).
Cuando estás en acción el temor se diluye (subes de nivel) y comienzas a encontrar certezas, todas ellas internas. Estas certezas son tus recursos internos, tu mirada interior.
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Al subir de nivel estás más atento a lo que sí sabes hacer y tu mente se organiza, orientándose hacia lo que sí es posible, a las soluciones.
Si has llegado a este punto, enhorabuena, estás comenzando a salir de la zona de incertidumbre y entrando en la zona de poder, tu zona genuina, que durante mucho tiempo has dejado desatendida.
Si necesitas recursos para alejarte de la incertidumbre, revisa los post de Flexibilidad y tolerancia, te serán de ayuda.
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Si quieres saber más sobre flexibilidad, te recomiendo que le des un vistazo a: Abriéndonos a la benevolencia en la sección libros del blog.




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