Jan Pere


Abrazando el placer

Abrazando el placer

El placer y tú.

Tú sabes que hay diferentes tipos de placeres. Algunos son físicos y están relacionados con las sensaciones del cuerpo. Otros están basados en aspectos más emocionales, mentales e incluso espirituales. Y sí, la vida se compone de placeres, muchos de los cuales no disfrutas por no sentirte merecedor de ellos. 

Pero todos los placeres tienen algo en común, te aportan una sensación física de bienestar producida por tu neurología y las hormonas liberadas como resultado del estado interno, aquello donde elijes fijar tu atención.

Sentir placer es sano, tanto como jugar con tu hijito o un nieto, observar una puesta de sol, admirar la naturaleza, un cuadro, un templo… Estos son placeres aceptados por el entorno exterior. Pero cuando ese placer es más íntimo y personal como la relación sexual con otra persona si no és dentro de los patrones de conducta de esa sociedad, corre el riesgo no estar bien visto y ser causa de rechazo, vergüenza y culpa.

 

El placer y la sociedad

El entorno exterior puede ser muy rígido porque necesita tener control sobre ti y con el placer saben que lo van a perder. Por eso siembran dentro de ti semillas de infelicidad, para impedir tu liberación desde el entorno interior.

Sabemos que el placer es saludable, y que nos libera de tensiones de tipo mental y emocional. Pero… hay que saber elegirlo bien, porque todo placer que te genere adicción, no es un verdadero placer es una trampa del entorno exterior para que no alcances tu independencia emocional y la libertad de pensar por ti mismo.

Por eso la mayoría de las culturas del mundo son muy rotundas y críticas sobre el placer y sus formas definiendo qué placeres son aceptables según su cosmogonía o no.

Y te adaptas al entorno exterior y la conducta social aceptada para no ser excluido de ella, el problema es que suelen estar influidas por la religión y las tradiciones religiosas no son muy tolerantes con el placer. Y no es porque el placer sea malo, no, es para no perder el control sobre su “rebaño” porque ese control está basado sobre un dogma y el placer sobre una experiencia real.

 

Yendo a las raíces,

Si miras la palabra religión verás que su significado etimológico es: ligar, unir, agrupar… el rebaño y los que dirigen el proceso se auto denominan “pastores” o “padres” que curiosa coincidencia ¿no?

“Etimología. El término religión proviene del latín «religare», que significa «volver a ligar», y fue acuñado por escritores del cristianismo de los primeros siglos y otros autores como Servius, Lactancio o San Agustín, así como por otros autores modernos». 

En contraposición vemos que la palabra placer tiene este significado etimológico:

Esta palabra en su etimología, se originó del latín ‘placēre’, con el mismo significado.

Y su significado es:

«Disfrute o goce de manera espiritual, material producido por la ejecución o la percepción de algo que agrade o se puede considerar bueno. Entretenimiento, esparcimiento o diversión.”

Fuente Definiciona

 

Y ahora, qué

En la actualidad la ciencia contradice muchos de esos dogmas de rechazo o condena al placer.

Por ejemplo, las estadísticas demuestran que los hombres sexualmente activos tienen menos riesgo de padecer cáncer de próstata que los hombres sexualmente inactivos.

Hay tantas formas de placer, visitar galerías de arte para ver bellas obras. Disfrutar de la naturaleza. Disfrutar de una deliciosa comida en casa o tu restaurante favorito. Disfrutar de un delicioso helado son formas de placer en general aceptadas pero según que religión, tampoco están bien. ¿Quién tiene la razón?

Entiende la idea, el disfrute del placer es algo orgánico y natural, los dogmas que lo condenan no. Pero el cuerpo y tu neurobiología te dicen que sí es bueno para ti.

La culpa y la vergüenza son los grandes castradores del placer y la felicidad, son emociones  que te condenan a los aspectos más negativos del primer y segundo nivel evolutivos. 

Recuerda, el placer es algo inherente al ser humano, a ti sin importar tu condición.

El placer tiene como función facilitar experiencias agradables, para que obtengas los beneficios que se derivan de él: emocional, mental, sentimental y espiritual.

El único problema es cuando se usa como vía de escape de tu realidad porque entonces se vuelve tóxico llevándote a tendencias obsesivo-compulsivas que te conducen a las emociones de vergüenza y sintiéndote culpable por…

 

El placer en tu vida.

El placer con inteligencia espiritual es ese placer que es bueno para ti y los demás.

Por ejemplo, un helado. Es bueno para ti y te da placer. Es bueno para el heladero, porque le das trabajo y ayudas a mantener la sociedad. Pero si te das un atracón de helados será bueno para el heladero que vende más, pero no para ti porque te sentará mal.

 

El placer como recurso para evolucionar.

Si quieres lograr algo, o mejorarte a ti mismo y lo consideras como un deber o una obligación, pronto encontraras escusas para escaquearte y dejar de hacerlo. Pero si esa tarea es buena para ti y la asocias al placer, es muy posible que lo logres pasándotelo bien. Tan solo elije con inteligencia antes de comenzar pues es un deseo que vas a hacer realidad.

Y comienza por las cosas pequeñas y cotidianas, esas que haces con tanta frecuencia, respira, sonríe y comienza a disfrutar, solo depende de ti y dónde enfocas tu atención.

Recuerda: sentir vergüenza y culpa por gozar de placer te bloquean en lo peor de ti, disfrutar del placer en lo que haces te ayuda a avanzar en tu evolución personal.

 

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