Las palabras sanadoras
Cuando compartimos y nos comunicamos casi siempre es mediante palabras. En nuestra era digital todo lo que compartimos son palabras. Incluso cuando ves solo imágenes o escuchas música, para describirla y compartirlas usas palabras.
Nuestra comunicación interior es igual, nos relacionamos con nuestro entorno interior en base a sensaciones y palabras, incluso las sensaciones las describimos con palabras.
Las palabras son estructuras de poder porque dan forma a tu realidad tal como la conoces.
Como bien sabes el poder lo puedes utilizar para generar mal o crear salud y belleza.
Pero no todas las palabras tienen el mismo poder, en la neurolingüística sabemos que hay unas especialmente poderosas que llamamos permisos.
Los permisos están conectados a lo que tú crees que mereces, (creencias e identidad, 5º y 7º niveles evolutivos)
Acabas de descubrir qué es un “permiso”, la parte importante es ¿cómo vas a usar ese poder ahora?
La respuesta es usar tus permisos como palabras sanadoras.
El secreto para estar sano, es aceptar que la salud es tu estado natural y que siempre vueles a ella.
[bctt tweet=»Habla con tu cuerpo, él siempre te está escuchando y necesita saber qué quieres, para dártelo.» username=»»]
Sanarte, el arte de permitir.
Sanarte es sencillo si estás dispuesto a permitírtelo. Porque tanto la enfermedad como la salud comienzan ahí, en cómo te estás programando a ti mismo. Son tus permisos, esas palabras que generalmente te dices de forma inconsciente en forma de diálogo interno. Tus permisos son órdenes que tus células ejecutan y afectan a tu cuerpo ya sea hacia la enfermedad o la salud.
Pero… ¿Qué es un permiso?
Tus permisos, son aquellas ideas, conceptos o situaciones que aceptas como adecuadas para ti y no las cuestionas. Son órdenes que te das a ti mismo y que van modelando tu cuerpo y tu vida.
Y esas “ordenes – pensamientos –palabras” pueden ser, conscientes o inconscientes. Estas últimas suelen ser las más abundantes y latosas porque no sabes que están ahí, actuando en ti todo el tiempo.
La salud es algo natural, por eso la hechas en falta cuando se ha ido. Por ejemplo: no sueles preocuparte por tus pies, hasta que te das un golpe o te aprieta el zapato.
En efecto no te das cuenta de lo valiosos que son tus pies hasta que comienzan a doler. Cuando perdemos la salud, es algo lógico querer recuperarla. Pero eso no es posible si no cambias los permisos. Algo difícil si no sabes cuáles son, ni qué permisos te has concedido. ¿Te suenan las lesiones recurrentes o las dolencias crónicas?
Un permiso es como una orden, dictada por tu diálogo interno. Que se puede transformar en una creencia o rutina. Cuando el permiso es benévolo y saludable todo está bien. Tu sistema lo interioriza y pone en automático. Lo incorpora a tu melodía personal. ¿Pero qué sucede cuando el permiso es erróneo o está desfasado?
Claves para sanarte:
¿Crees que mereces estar sano, mantenerte joven y vivir feliz? Esto es muy importante porque siempre obtenemos aquello que creemos que nos merecemos.
Todo depende de ti, de cómo te contemplas a ti mismo. El concepto que tienes de ti y tu autoestima es la que establece tus límites: permisos y creencias.
Una vía sencilla para revocar permisos.
Es Ley del Permitir, fácil de aplicar y muy liberadora.
Es aceptar lo que hay y no atarte a ello. Verlo como algo que sucede nada más, de esta forma no lo vinculas a ti, es algo ajeno y temporal. Al no identificarte con ello lo dejas de alimentar, porque recuerda: donde pones la atención, pones tu energía.
A continuación te dejo dos modelos, adáptalos a tu necesidad.
Palabras para evolucionar y salir de donde estás ahora:
- “Yo -tu nombre- puedo permitirte…” Lo que sea, que quieras lograr siempre en positivo, primera persona y en presente. El nuevo permiso cuanto más concreto y corto, más efectivo será.
- Adopta la posición del turista. Esta posición te permite desconectar el DI, y adoptar una posición neutral donde la mente está en silencio y los sentimientos afloran con la sabiduría del corazón.
Y un extra, palabras para encontrar paz y armonía contigo mismo mejorando tu autoestima:
- Me complace ser quien soy y me acepto sin condiciones.
- También puedes probar a permitirte el “me gusto” en todas sus variables positivas. Simple y eficaz.
- Me doy permiso para estar sano.
- Y el: me doy permiso para conocerme a mí mismo y ser feliz.
Resumen: los permisos son órdenes, formas de energía vibratoria que generan reacciones bioquímicas en cascada dentro de ti afectando a todo tu ser. Recuerda como una palabra te puede alegrar o amargar el día, y eso es posible por las reacciones bioquímicas que desencadenan en tu interior.
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